Sin periodismo ni justicia, no hay democracia. Sin medios informativos fuertes y verdaderos y jueces independientes ya puedes votar… que todo se convierte en pantomima.
Ricardo Díaz-Manresa
En España, algunos periodistas profesionales (hay pocos) y además independientes (búsquenlos con lupa) dicen que hay que regenerar el periodismo. Planteamiento falso : no se puede regenerar lo que está muerto. ¿Entonces? Hay que resucitarlo. Tamaña tarea…
Empezaron personajillos en ruedas de prensa (¿ruedas? ¿de prensa?) señalando que no había preguntas y los informadores se callaron y tragaron, pues…¿ Levantarse, mandar al personaje a hacer puñetas, pedirle el papel y decirle que no llamara más?…Pero no…Hay varios culpables:
1.- Los dueños o directores de los medios informativos que tragan por ideología u otros intereses. Son ya grupos de presión, no de información.
2.- Los representantes de esos medios informativos que callan por miedo o porque desde esos medios (o, mejor dicho, repito, grupos de presión) les mandan callar. O a la calle. (Lo de los portavoces del Gobierno tras los Consejos de Ministros es dantesco…Ni se informa ni se pregunta y –horror- ni se repregunta..)
3.- Pereza y comodidad de los presuntos informadores para terminar pronto y mal. Algunos sencillamente copian la nota que reciben. Sin más.
Ahora ha ocurrido una anécdota dentro del periodismo global. Federico Arnás, cofundador en su día y director desde 2004 del programa taurino TENDIDO CERO, se ha ido voluntariamente. Algún medio ha sacado una nota incompleta e incompetente y los demás la han copiado. Como siempre. Sin más.
Sin preocuparse quién le llevó a la tele, con quién comenzó, qué trabajo hacía etc. y después ni un detalle destacado de su biografía. Sólo a salir del paso. Entrevista en algún medio afín sin las preguntas periodísticas pertinentes : la noticia estaba en la sorpresa de su adiós, no tan sorpresa por su edad y la peculiar actual situación de RTVE donde optar a la jubilación era lo más sensato.
Y cuánto había durado en esa Casa al frente del programa, heredado de un personaje particularísimo… No es lo normal. Lo sé porque estuve trabajando en RTVE durante 32 años. La costumbre son los ceses. A los toros -y también lo sé por experiencia propia- no hacen mucho caso los de Prado del Rey-El Pirulí. Cuando hay cambios, son lo último. E insisto: sorpresa inesperada. Es raro irse así de allí.
Me ha servido como “percha” periodística para ver lo muerta que está la información en general y no digamos la taurina. Antes no era tan mala. Lo llamaban periodismo.¿Y ahora?









