Los festivales benéficos siempre han estado presididos por la generosidad. Generosidad en el tendido, en el palco, en el ruedo… en los lidiadores, en los ganaderos. Pero esta generosidad, a veces, se confunde. O se tergiversa. O, como en el caso que nos ocupa, es un “todo vale, que vale todo”. Y no.
La lidia, por muy festival benéfico, no debe salirse de los cauces serios que se le suponen. En el festival al niño Adrián, con momentos vividos muy emotivos, sobre todo en un paseíllo cargado de sentimientos, alguien se pasó de rosca. Habrá quien diga que todo esto es manchar una causa y una fiesta. Pues, no. Todo lo contrario. De lo que se trata es dignificar el homenaje a un niño que, sin duda, vivió el día más feliz de su vida.
Y, por otro lado, dejar en claro que la tauromaquia no agradece el derroche triunfalista y sinrazón que ayer, en algunos momentos, se vivió. La idea pareció preconcebida: tarifa plana para todos los lidiadores. Dos orejas por coleta y, todos, tan contentos y a casa. Pero la cosa, que no la casa, se truncó cuando Román pinchó no más de la cuenta, sino que se topó con alguna “cuenta pendiente” por saldar. Román, por ejemplo, mató igual de mal que Rafaelillo pero su premio fue de tarifa menos beneficiosa. Digo que cuento con la generosidad de todo el mundo en los festivales benéficos, pero lo de ayer se pasó de la raya.
Generosidad. Cuentan que por la mañana, antes del sorteo, en el sorteo, o después del sorteo, dos matadores quisieron hacer valer su “derecho” a cobrar honorarios así como sus cuadrillas. Manifiesta sinvergonzonería que, parece ser, se frenó, aunque ignoro si hubo algún tipo de acuerdo al final. Pero la intención retrata a los personajes que, además, no tuvieron reparo alguno en brindar al niño y pasearlo por el ruedo. ¡Poca vergüenza! Eso, sin duda, sí que es manchar la gran fiesta dedicada al niño Adrián.
Y en clave taurina: gran lección profesional de Ponce, motivos para creer en Román y Ginés Marín, el sobresorpresa de la tarde, que debería estar en las Fallas del 17.
Ah! y Feliz Día de la Comunitat. Y un beso para Adrián.









