Si tenéis… la mitad del valor de los toreros, la cabeza tan mal para cometer esa injusticia, si -con vuestra mala conciencia y perversidad- no los prohibís directamente pero dictáis normas de imposible ejecución para… ahorcar al segundo espectáculo de masas de España… Ya veremos.

Ricardo Díaz-Manresa
Queréis la muerte sentimental de los aficionados y a la física de los toros tan inocentes en sus dehesas viviendo cuatro años muchos de ellos y bastante más otros. Mueren los bravos en la plaza pero las bravas se quedan en las ganaderías para seguir pariendo y disfrutar de los favores de los sementales, indultados durante la lidia o elegidos en los tentaderos. Hay mucha alegría y paz en las dehesas de estos animales únicos en el mundo por su belleza y protagonistas de un espectáculo inimitable…
Señores políticos antis, señores animalistas, señores antitaurinos activos (pagados los más y de buena fe los menos, aunque equivocados): decía un notario de Sevilla, muy inteligente, aficionado de pro y brillante escritor taurino llamado Eusebio Herrera:
-Pues con ley, sin ley y contra la ley perdurará la Fiesta per omnia secula seculorum.
Y así sucedió políticos, políticas, politiques,politiquis y politicus.
Y animalistas, animalistos, animalistes, animalistus y animalistis.
Y antitaurinos activos, antitaurinas, antitaurines, antitaurinis y antitaurinus.
Leed todos y enteraros de una vez.
Prohibid los toros si…
Podéis y os atrevéis.
¿Habéis conseguido suprimir la religión en los países comunistas?
¿Habéis triunfado luchando contra los sentimientos nobles de los seres humanos de alma limpia? ¿Os vencieron sufriendo y peleando?
¿Podéis cargaros, insensatos, los sanfermines, la gran marca de España en el extranjero?
¿O la universal Feria de Abril de Sevilla?
¿O las inigualables e incopiables Fallas de Valencia?
¿Y los toros del pueblo en las calles, especialmente y masivamente en Cataluña y Valencia y Castellón?
¡Quitad el olé de la Salve Rociera!
¡El olé de tantas gargantas y corazones de españoles!
¡El lenguaje pleno de giros taurinos en el día a día del pueblo español!
¡Y todas las fiestas populares de España!
No luchad contra la Semana Santa de nuestra única nación ni contra la religión ni contra los toros: os vencerán siempre los sentimientos verdaderos.









