El 3 de junio de 1971 reaparecía en la plaza de Las Palmas de Gran Canaria, vestido con un traje diseñado especialmente para él por Pablo Picasso, Luis Miguel Dominguín.

Enrique Amat
Hijo de Domingo González Dominguín, hermano de Domingo y Pepe, también toreros, fue tío político de Paquirri, Beca Belmonte, Curro Vázquez, Ángel Teruel, Rivera Ordóñez y Cayetano.
Tomó la alternativa el 2 de agosto de 1944 en La Coruña de manos de Domingo Ortega y su hermano Domingo de testigo. El toro de la ceremonia se llamaba «Cuenco», de Samuel Hermanos. Con todo, a los 14 años había ya tomado una alternativa en Bogotá, el 23 de noviembre de 1941, por entonces no válida en España. La confirmación tuvo lugar en Madrid, el 14 de junio de 1945, apadrinado por Manolete en presencia de Pepe Luis Vázquez. El toro de la ceremonia se llamaba «Secretario», de Antonio Pérez.
Gran figura del mundo de los toros, fue torero de mando, poder y dominio y encabezó el escalafón en España en 1946 con 62 corridas, 1948 con 100 corridas y 1951 con 98 corridas. Y además fue una importante figura pública y tuvo romances con personajes como María Félix, Ava Gardner, Lana Turner, Rita Hayworth, Marta Alban, Lauren Bacall, Cecilia Albéniz y ;Miroslava Stern, al margen de su matrimonio con Lucía Bosé.
Fue amigo además de personalidades como pablo Picasso, con quien mantuvo una afinidad basada en la afición a los toros del pintor malagueño, quien recordaba cuando, muy niño, su padre lo llevaba a La Malagueta para ver a las figuras de la época. El genio malagueño fijó su residencia en el sur de Francia, en la zona en la que proliferaban los festejos taurinos, en los que estaba presente siempre que sus obligaciones artísticas se lo permitían.
El cineasta francés Jean Cocteau fue quien presentó a Luis Miguel Dominguín y Picasso en una cena tras una corrida en Arles, que aquel no había toreado. Aunque en principio discreparon en lo político, en el festejo siguiente, Luis Miguel Dominguín le brindó la muerte de un toro a Cocteau y de nuevo se fueron a cenar juntos, ya sin reticencias. En la segunda actuación de Luis Miguel, el brindis fue para Pablo Picasso.
Y ahí comenzó una entrañable amistad. Llegaron a ser tan amigos que cuando Luis Miguel y su mujer, Lucía Bosé, se fueron a América para hacer la temporada de invierno, sus dos hijos mayores, Lucía y Miguel, se quedaron en la casa de Picasso, cuidados por la esposa de éste, Jacqueline. Al regreso, el matrimonio informó a Picasso de que vendría un tercer hijo y que se llamaría Pablo o Paola, según fuera niño o niña. Y Picasso se ofreció para ser el padrino.
Pablo Ruiz Picasso, nacido en Málaga el 25 de octubre de 1881, hijo de José Ruiz, profesor de dibujo, y María Picasso, se interesó desde niño por el espectáculo taurino, como certifican los dibujos infantiles que se conservan en el Museo Picasso de Barcelona. El primero fue el titulado El picador amarillo. Picasso hizo de la relación del toro y el caballo uno de los soportes argumentales de su obra más célebre, el Guernica, en la que la agresividad del toro con el caballo en la suerte de varas se empareja con la de los presuntos culpables del conflicto bélico.
El toro y los símbolos del mismo intervienen en otras muchas de sus obras, ya con la forma del Minotauro, ya bajo la silueta de una mujer torera o en la mera representación del animal. Es, además, autor de una Tauromaquia, de calidad pareja a la de su antecesor Goya. Muchas de sus composiciones pueden considerarse como un preludio de su Guernica. Un ejemplo claro de ello es el cuadro Corrida de Toros, fechado en 1934, en el que destaca la figura del caballo y, especialmente, su cabeza erguida en el último estertor de la muerte. También, la descoyuntada imagen del toro que aparece en su famoso grabado Minotauromaquia. El interés, ya más definido, de Picasso por la tauromaquia se produjo como consecuencia de un viaje por España, que el artista realizó acompañado por su esposa Olga y su hijo Pablo a finales de agosto de 1934. El pintor y su familia acudieron a varias corridas de toros en plazas como las del Chofre de San Sebastián, Burgos y Madrid.
Tras ello, comenzó a realizar diversos grabados y cuadros inspirados en el mundo del toreo. Estas obras se caracterizan por estar centradas en el momento en que se produce la muerte del toro o la cogida del torero. Picasso confesó en más de una ocasión que lo que más echaba en falta en su exilio francés eran las corridas de toros, aunque curaba su nostalgia asistiendo a todas las que se celebraban en Nimes, Arles y otras plazas del sur de Francia. En ellas, como ha quedado reflejado, entabló una gran amistad con Luis Miguel Dominguín.









