No es la cúspide de un concepto, es el renacimiento de la Tauromaquia hacia el siglo que alumbra su época de matador de toros.
Paco Villaverde
Acaba la Edad Media con la hegemonía de un Guerrita que a fuerza de intentar modernizar y armonizar la corrida desde su abrumadora capacidad, acaba siendo abucheado por aquellos que defendían el purismo a ultranza (no les suena esto hoy en día?), Bombita y Machaquito frenan la evolución, pero el rodillo ya ha nacido y nada más verlo deciden retirarse los dos espadas, el de Tomares y el cordobés.
Con José empieza la modernidad de la fiesta desde lo más profundo, el concepto del toreo y el planteamiento exacto de que es torear. La cabaña brava cambia radicalmente, desde la preponderancia vazqueña a la de Vistahermosa. Las plazas de toros se cuestionan como recintos adecuados y José se enfrenta a la oligarquía sevillana para construir su Monumental de Sevilla. Gallito se enfrenta a todos los toreros emergentes con las corridas más duras para demostrarles que ese toreo ya no es, en cambio propicia y apoya el nuevo concepto que viene con Belmonte, no le da miedo salir de lo que hoy llamaríamos “su zona de confort” en pos de la modernidad de la fiesta. No renuncia Joselito a su imagen clásica de torero de siempre, pero es que lo moderno no estaba en los símbolos externos, lo moderno estaba en la mentalidad, esta forma de pensar tan competitiva y constructiva es lo que le otorgaba y hoy día, cien años después, le otorga a José Gómez Ortega una imagen moderna y actual….
Como dijo alguien: La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella…
Gallito es la modernidad.









