Se está preparando la publicación de un libro sobre la historia de la plaza de toros de la localidad valenciana de Venta del Moro. Una plaza que está en fase de reconstrucción y que celebrará su L aniversario el año que viene, ya que fue inaugurada el 24 de junio de 1971 con un festejo en el que actuaron los matadores de toros Adolfo Rojas y José Luis de la Casa. Al año siguiente, hizo el paseñillo n la misma un torero norteamericano quien, una vez acabado su periplo en los ruedos, se convirtió en un personaje polifacético: pintor de trazo picassiano, escultor, fotógrafo, poeta y escritor.

Robert Ryan es un personaje polifacético. Pintor, escultor, fotógrafo, poeta, escritor y torero, nació en Los Ángeles en 1944. En Tijuana asistió a su primera corrida de toros. Un festejo en el que tomó parte Pepe Ortiz, el llamado Orfebre Tapatío, quien más tarde le acogió en su casa y le enseñó los fundamentos del toreo. Discípulo de este maestro, de su capote renacieron el quite por las afueras y la belleza insuperable del célebre quite de oro.
Vistió su primer traje de luces el 5 de mayo de 1962 en la plaza de Sabinas, en el estado de Coahuila. Fue en un mano a mano con Américo Garza y cortó dos orejas. Se presentó con éxito en la plaza México el 7 de agosto de 1966, alternando con Antonio
Lomelín y Salvador Santoyo. Viajó a España, donde utilizó el seudónimo de Luis Miguel Sandino, para eludir la ley que prohibía torear a los mejicanos cuando se rompió el convenio entre ambos países.
Tras una brillante carrera novilleril en España, bajo la dirección de Manolo Lozano, y en la que llegó a actuar en la plaza valenciana de Venta del Moro, volvió a México para tomar la alternativa. Lo hizo en la plaza fronteriza de Tijuana el 11 de junio de 1967, de manos del mexicano Raúl García con Gabino Aguilar de testigo. En ruedos españoles actuó en la temporada de 1972, durante la cual fue herido de gravedad en el Vista Alegre por un toro de Eugenio Marín Marcos. Ésta y otras cornadas le impidieron confirmar su doctorado en Las Ventas.
en su faceta de pintor, ha realizado exposiciones tanto en España como en el extranjero, y ha publicado diversos libros que le proporcionaron la oportunidad de combinar su brillante manejo de la pluma con el de los pinceles. Títulos como Vestigios de Sangre, El Tercio de la Muerte, Trapío Verde y Figuras del Siglo XX componen su bibliografía.
Destaca Toreo de capa, una obra que escribió en 1996. Se trata de un volumen encuadernado en seda bibliófilo e impreso en 1.500 ejemplares. También ilustró el libro Reflexiones sobre José Tomás.
La Comunidad de Madrid le encargó en 2014 y 2016 los carteles para anunciar el festejo más prestigioso de la temporada taurina, el de la Corrida de Beneficencia. Para la segunda firmó una obra titulada Chicuelina. Con ocasión del cartel de 2014, declaró: “aunque los colores taurinos por excelencia son los de la bandera de España -como el grana y oro que expresan la valentía del torero, o el color de la muleta o el guarda del envés del capote de brega o los dorados del albero o el llamado sangre de toro-, el azul, el color elegido para el cartel de este año, también es de gran tradición taurina. Para vestirse, con la ilusión que representa el encargarse un traje de luces, el azul, en todos sus matices, desde el más pálido hasta el más nocturno, es el color preferido de los toreros. Una preferencia que refleja o no lejanos vestigios, las creencias espirituales de la antigüedad que relaciona el azul -purísima- el cielo ideal de la corrida“.









