Acaba de cumplir 50 años de alternativa. Y parece que fue ayer, dirán algunos. No fue ayer; fue hace 50 años.
Torero controvertido. Del tronco tremendista de El Cordobés (Benítez), muy a la moda por aquellos tiempos. Imitadores del de Palma del Rio, que fracasaban al poco porque lo sucedáneo nunca podrá desplazar a lo genuino. Sin embargo de aquel ejército de toreros de la rama cordobesista, Julián García sobrevivió contra viento, marea y torpedos a babor y estribor.
Fue honrado consigo mismo y con los públicos. Dio varias vueltas a la España taurina y hasta se permitió el lujo de salir a hombros por la puerta grande de Las Ventas.
Hace poco, junto con unos colegas, tuvimos la ocasión de departir con él una larga velada que duró hasta bien entrada la madrugada. Y descubrimos al otro Julián García, a la persona. Retirado hace años, vive independiente de los vaivenes taurinos una vez que su hijo Cayetano dejó también sus sueños toreros.
Julián sabe, mejor que nadie, quien fue en la tauromaquia. Más de uno se sorprendería de su inteligencia natural que sin ella, tampoco hubiera podido sobrevivir en una época nada fácil.









