Caen los días de la semana. Poco a poco. Uno a uno. Y Algemesí, con su Setmana de Bous, devora las horas de fiesta. Quedan tres días para que el domingo, a eso de las 8 de la tarde, los “carafaleros” entonen su “pobre de mí” más pobre del año.
No hay rito final en esta peculiar Setmana de Bous, pero cuando llega el último fin de semana se nota una caída en la mirada de estas gentes. Y también en la de los que intentaremos volver el otoño que viene.
Algemesí, “dona, rossí i el que faça falta”. Y un buen “rocafull” antes de escalar el “carafal” que toca. “Rocafull”!!! bendita palabra; venerable bebida. Una mezcla de café, licor y no sé si algo más. Está casi en la frontera del granizado, pero no llega a serlo. “Rocafull”!!! El que no ha probado un “rocafull”, no sabe lo que es un día de toros en Algemesí. Pasen y vean. Y gocen.
Todo es singular en esta singular Setmana de Bous. Y costumbrismo. La orejas de los toros que pasean en triunfo los toreros y son ofrecidas a la gente, pasan de “carafal” a “carafal” lanzadas con “malas ideas” por los más explosivos espectadores. Otro rito. De normal, ese despojo acaba en el balcón del ayuntamiento, en dirección directa hacia alguno de sus ocupantes. No hay compasión.
Tampoco la hubo aquel lejano día ya, cuando un frustrado torero, espectador esa tarde, tiró con toda su rabia envenenada una de aquellas orejas cuyo objetivo era impactar en mi cabeza. Tanta ira puso aquel desalmado que, aunque apuntó bien, dirigió tan mal el proyectil que acabó estrellado en la cara de mi compañero Paco Picó.
Algemesí es singular. Nada parecido a cualquier otro escenario taurino. Ni en lo físico, por su peculiar plaza, ni por su organización. Cada Peña Carafalera es dueña, señora y empresaria de su parcela en el tendido, una vez consumada la subasta de los “carafals”. Y a pie de escalerilla, se venden las entradas. Este año, la prensa especializada aguanta con el sol de cara en el único “carafal” que salió sin adjudicación en la subasta. Y, vaya, a coger moreno de la Ribera Alta!
Tres días y final de trayecto. Y habrá premios para los mejores toreros, cada uno en su especialidad en la lidia. Como decía Pepe Borrás, aquel primer Presidente de la Comisión Taurina que conocí, “hi ha que votar la millor espasà, la millor, capotà, la millor picà…” Pues eso.
Quedan tres “rocafulls” de Setmana. No los perdonaré.
Salut!!









