Los carteles de la temporada sevillana, otra vez debajo de una obra polémica. En 2020 de Albert Oehlen, dicen que moderna, que ha sido criticadísima como algunas otras de temporadas anteriores, en lo que parece ser un nueva moda de “progresismo” taurino.

Ricardo Díaz-Manresa
El toreo y su entorno tiene que progresar- Y mucho. Lo llevo escribiendo y diciendo hace más de 50 años. Pero no creo que éste sea el camino.
No hay que ser experto en arte sino simplemente tener sentido común para, sin entrar en el análisis de la obra, darse cuenta de que no pega con el toreo –todavía está a años luz de esta versión- ni con Sevilla. Ni con los toros. Ni con los toreros. Ni con nada que se le parezca.
No me gusta que se metan con Sevilla porque mi mujer es sevillana de pura cepa igual que toda su larga y gran familia. Se llama Esperanza por la Macarena y siempre de esta hermandad, ya con las bodas de oro cumplidas. Su madre murió teniendo el número 3 de hermana, lo que los de esta tierra y ciudad saben lo que significa. Nuestra hija se llama Macarena. Y todos somos seguidores y devotos de esta Virgen singular queridísima.
Por lo tanto, quiero lo mejor para Sevilla y, cuando hay que criticar algo, en los toros y fuera de los toros, lo hago con la independencia periodística que siempre he querido tener. Como es tan difícil, algunas veces lo consigo.
No sé si en alguna exposición de arte moderno o modernísimo encajará. Espero que sí. Pero donde se va a poner y ver creo que no. Y dudo que vaya a promocionar el espectáculo de toros, bravura y arte que se desarrolla cada año en la Real Maestranza.
No sé si esos maestrantes y ese jurado hacen autocrítica o se paran a escuchar al pueblo. Quizá las bromitas de Sevilla tengan una aceptación manifiestamente mejorable.
Como escribió Paco Delgado en su día, en frase muy brillante, y “luego piden los aficionados carteles remataos”. ¿Lo entienden, no?. Ruego desde aquí a los responsables de esto que paren y no sigan con las bromitas de Sevilla.
Que en la ciudad del Guadalquivir hay muchísimos que tienen gracia y muchísimos otros que no.









