PALMAS
A la torería que exhibió el novillero Alejandro Mora. Sin terminar de redondear sus faenas, puso de manifiesto un interesante concepto, con gusto, un acompasado manejo de las telas, sello personal, elegancia y expresión.
PALMAS
A la presencia ayer en los tendidos y bueladeros del coso algemesinense de matadores de toros como Juan Mora, El Niño de la Taurina , Morenito de Aranda y Gregorio de Jesús. Eso sí, a algunos casi les da una insolación.
PALMAS
A ese gran aficionado valenciano que es don Francisco Paredes. El hombre tiene su abono en la singular peña Kasidebaes, y todos los días se desplaza desde Valencia a ver la novillada, con el mismo entusiasmo y afición de siempre. Cuando el hombre lleva más de 60 años viendo toros. Todo un ejemplo
PALMAS
A la interpretación ayer del pasodoble Martin Agüero por partre de la Societat Musical de Algemesí
PITOS
A los silencios. Estas cosas no pasaban antes en Algemesí. Y es que cuando mataron al tercer novillo de la tarde, el sorprendente balance era el siguiente: Tres novillos, tres silencios. Cuando de siempre Algemesí y el silencio son cosas totalmente antagónicas. Que los espadas dejen indiferentes a los tendidos, revela el estado de la novillería actual.
PITOS
Si bien los novillos del Puerto de San Lorenzo tuvieron tanto lustre como cuajo y romana, lo cierto es que anduvieron pobres de defensas y luego su juego no pasó de la discreción. Nobles, pero faltos de poder y desfondados.