Frialdad total ante la agonía de las tres ferias vascas

De las tres ferias grandes, las de las capitales. Bilbao, San Sebastián y Vitoria. La de Bilbao, agonizando. La de San Sebastián dando tumbos y venida a menos al ser reducida a la mitad. Y la de Vitoria, muerta del todo, aunque se puede esperar una resurrección (tan improbable como difícil).

 

Ricardo Díaz-Manresa

Se le está olvidando a los vascos cómo es el toreo. Este año, patética plaza vacía, con Victorino, que ha perdido su tirón taquillero, y  El Cid, que ha hecho cosas grandes, allí, en Vista Alegre, pero horrorosas entradas la mitad de la feria y aparentes y engañosas con Ponce (nunca toreó quizá en la de la arena negra, con menos gente), el Juli, Manzanares y no digamos con el queridísimo Urdiales. En total, para preocuparse y muchísimo.

Pero encuentro una frialdad total, indiferencia, pasotismo, aceptación, tristeza.

Al toreo parece importarle un pito perder lo que era tanto y tan bueno. Igual que en Cataluña. Indignante esta actitud.

En Bilbao dicen que lo intentará arreglar Balleires con los hijos de don Manuel. Pero es que va menos gente que a cualquier pueblo.

Y puede pasar esto:

Porque las entradas son muy caras y lo ven pero no las bajan.

Porque, sean caras o no, el espectáculo no interesa y a la vista está.

¿Alguien puede decir en serio que la Semana Grande de Bilbao sigue siendo la tercera más importante de España con Sevilla y Madrid?

(La víspera de los festejos de la Aste Nagusia, buen tiempo, estupendo para estar en la playa, primer partido del imbatible futbol y el Atletic llenando hasta la bandera con un aforo varias veces que el de Vista Alegre? Y encima parecían apretaditos todos. Daba calor verlos pero allí estaban con mucho interés.

Y ¿qué es lo hace desaparecer la afición a los toros?

Pues puede ser que durante los 365 días del año no se diga nada sobre los toros –desprecio o ignorancia totales- o repetir hasta la saciedad que es una fiesta españolista,  que hay que abolirla como en Vitoria.

La Feria de la Blanca, con sus corridas, sus peñas, sus blusas, su gran ambiente, fue enterrada hace dos años y me da la impresión que nadie del taurinismo ha movido un dedo. Muerta está que yo la vi.

La otrora Semana Grande de San Sebastián, que llevaba camino Manolo Chopera, de resucitarla del todo, tras 25 años del no etarra, se ha quedado en miniferia de agosto, con cuatro festejos. Lo que se recibió como un acontecimiento después de estos 25 años resulta una pequeña muestra, con carteles regulares, bandazos de los hijos de don Manuel, entradas así así y feria que pinta menos en el Norte que la de Santander. Y parecía imposible. La de Cantabria con más festejos y más público.

Este artículo no es para quejarse y añorar o echar el llanto por lo perdido, sino para llamar la atención y recordar a los vascos que sus ferias fueron puntales en España de la temporada taurina, que mandaban en agosto y que merecían los mejores elogios.

Y animarles a ellos y a todo el taurinismo que la frialdad no puede seguir y la efectividad tiene que reaparecer.

Nació en Cartagena en 1944. Director del Telediario de la Segunda Cadena de TVE “Redacción Abierta” en las temporadas que permaneció en antena. Jefe de corresponsales en el extranjero. Responsable de Cultura de los telediarios del fin de semana.
Fue durante 8 años director del Diario Hablado de Radio Nacional de España de las 14.30, ocupando tiempos especiales como la Transición, la restauración de la Monarquía y los años de Gobierno de la UCD.
Director adjunto de la revista de RTVE Mensaje y Medios. Director del programa “Toros 2” en la Segunda Cadena de TVE. Director durante dos años del programa icono taurino de RNE “Clarín”, el más antiguo de la cadena.
Desde su fundación en 1993 está entre las firmas de AVANCE TAURINO (Periódico digital y de papel, editado en Valencia y en todas las provincias y ciudades destacadas de la Comunidad Valenciana y también en Albacete).
Como especialista en Semana Santa colabora en diversas publicaciones de Sevilla y Cartagena. Y ha televisado como comentarista gran número de procesiones.