Los de “el toro de Madrid” siguen al acecho, menos mal

Se dijo siempre de los sectores que más protestan en la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas que “si no existieran, habría que inventarlos”.

 

Juan Miguel Núñez

 

Se dijo siempre de los sectores que más protestan en la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas que “si no existieran, habría que inventarlos”.

Tendido “siete”, grada del “ocho”, andanada del “nueve”, y grupúsculos que ejercen su activismo repartidos por otros sectores, menos mal que existen. Porque, sin ellos, Madrid sería como un melonar sin guarda.

Y cuento esto a raíz de las iniciativas que está llevando a cabo la Asociación “El Toro de Madrid”, siempre al acecho para evitar desmanes.

Porque es verdad que San Isidro, la feria, va mejor de lo previsto. Aunque no en todos los aspectos. Hay entradas buenas. No se puede quejar la empresa. Y yo, de verdad, lo celebro.

Lo que no debe ser es -como aseguran las lenguas viperinas- que con una buena recaudación, a muchos toreros y ganaderos se les liquide con una insignificancia. En Madrid, señores, hay que pagar, sobre todo cuando el dinero ha entrado en la taquilla.

También, es verdad, en el ruedo están saliendo las cosas mejor de lo que se esperaba. Toreros y ganaderías, por lo general, están respondiendo. Y por eso hay un buen ambiente, que influye en la asistencia a la plaza

¿Quién diría, en el ecuador del ciclo, ya tres Puertas Grandes?, aunque una de ellas fue una ligereza del presidente.

Pero como todavía se dan tardes de absoluto aburrimiento, que podían haberse evitado programando mejores carteles, el aficionado no calla, porque no se siente satisfecho.

Y es que, hay que ver lo que le cuesta a la empresa rematar un cartel con nombres de verdadero tirón.

Hace un mes, en Cehegín (Murcia), estaban Morante, Manzanares y Roca Rey. Este domingo, en Aranjuez, a media hora de Madrid, Morante, Juli y Manzanares. Y la misma terna también en Toledo (más el local Álvaro Lorenzo), el Corpus, 20 de junio.

Carteles rematadísimos, que en Las Ventas, con Simón Casas, no se dan ni por casualidad.

¿No es una barbaridad pensar que los públicos de Cehegín, Aranjuez y Toledo tienen más categoría y merecen más que el de Madrid? Luego dicen, o se quejan, de las críticas. De algunas, habría que precisar, porque yo sigo pensando que la prensa, la mayoría, está callada, y no dice lo que el pagano en la taquilla quisiera oir.

Y en este descontento clama la voz notable de la Asociación “El Toro de Madrid”, a la que muchos quisieran poner sordina, por sus planteamientos, advertencias y denuncias contra el sistema.

Son los de “El Toro de Madrid” aficionados que no se dejan manipular por nada ni por nadie. Representan la independencia más absoluta, y a las pruebas me remito.

Al conocerse los carteles -hará dos meses- entregaron en el Centro de Asuntos Taurinos una carta, con copia a la empresa, analizando las circunstancias de una Feria, sobre el papel, de escaso interés, entre otras razones porque el método del pseudo bombo lo que hizo fue espantar a los toreros de mayor caché. Lo que dio pie a la empresa para escudarse en las ausencias y así tener las manos libres para hacer combinaciones baratas y vulgares.

Denunciaban también la dichosa y desafortunada publicidad del torero con el culo al aire. “Una vergüenza, un ridículo espantoso”, declararon. Pues habría que haber hecho hincapié en la riqueza cultural de “La Fiesta” para utilizar una imagen y slogan que reflejara con ética y estética la grandeza y la épica del toreo

Les preocupa igualmente a los de esta Asociación, el aspecto y la limpieza del coso, las colas porque las taquillas funcionan a medio rendimiento y la falta de respeto a la lidia de los vendedores de bebidas, entre otras anomalías a las que se debe poner remedio.

Instan por último, a Plaza 1 y al Centro de Asuntos Taurinos, a recuperar el premio a la mejor corrida de San Isidro con la colocación del correspondiente azulejo en el Patio del Desolladero.

También dos días antes de empezar la Feria, el presidente de “El Toro de Madrid”, Roberto García Yuste, entregó al jefe Superior de Policía un escrito pidiendo a los presidentes actuar con seriedad para evitar ese triunfalismo engañoso que está siendo una constante en Las Ventas. Y abundando en esta inquietud, al tercer día de Feria, solicitaban la destitución de uno de los presidentes (Gonzalo de Villa), por su, textualmente), “dilatada lista de despropósitos. Este presidente concedió el día de San Isidro, en un mismo toro a Miguel Ángel Perera dos orejas protestadas por la mayoría. Una Puerta Grande, dicen, nefasta para el prestigio y la seriedad de Madrid. Y detallan el palmarés de errores en un año de este hombre, que son desde luego de escándalo.

Son, en definitiva, aficionados exigentes, pero con criterio, con afición y conocimientos, que reivindican la categoría de la plaza de Madrid, la llamada “primera del mundo”.

Están dispuestos a seguir hasta donde haga falta, siempre por el bien de la corrida. Y uno piensa seguir contando estas cosas, no se olviden los poncios del negocio. Lo haré con la máxima honestidad y con los mismos propósitos de la sufrida afición.