Ya hemos tenido las elecciones generales, europeas, autonómicas y locales y ya está el voto repartido pendiente de los pactos porque la fragmentación así lo requiere. Y habrá que escribir de la importancia y de la influencia de los toros en esas urnas. Los toros de las urnas.
Ricardo Díaz-Manresa
Empezó hace mucho VOX defendiendo del todo al espectáculo taurino, con el acompañamiento mediático y era el primero y el único que lo hacía. Morante, muchísimo y dando la cara. Ayudó a VOX en su apuesta total por los toros.
Se sumó pronto el PP que siempre había sido muy frágil en su defensa, aunque lo hacía. Vieron que ahí había una posible bolsa de votos.
Ciudadanos, como siempre, no se posicionó o no dijo ni una sola palabra. Siempre en su línea de sí, no, quizá, posiblemente, ya veremos, no sé. Vamos, una ayudita.
El PSOE, otro que tal, en unos sitios a favor, en otros en contra, o me abstengo. O no sé o no quiero saber. Nada en suma a favor.
Y los de izquierda, de mucha izquierda o extrema, completamente en contra hablando de prohibiciones, referéndum en contra, espectáculos incruentos y demás medidas “ a favor”.
Naturalmente es imposible saber cómo ha votado el seguidor taurino. El voto estará repartido en muchas opciones ni tampoco puede saberse de la influencia del voto en los toros de las urnas.
Más todavía con el a veces incomprensible voto español que cambia de una elecciones a otras aunque sin lógica, reacciones o argumentos. O se abstiene cuando el voto es más importante. O que no votar signifique ir directamente contra sus intereses, especialmente económicos o laborales.
La lógica estalla y parece, además, que la influencia de los toros hayan podido tener en los votos no parece demasiada, ya que en España no se vota por intereses ni aficiones sino por ideologías o concretamente no a favor de alguien sino en contra de otros. O con los ojos cerrados y la cabeza de vacaciones.
Los que se las prometían muy felices porque VOX parecía que iba a tener mucha influencia con su absoluta defensa de los toros pues habrán visto que este último partido de la derecha se quedó muy lejos de las expectativas en las generales y más todavía en europeas, autonómicas y locales.
Los toros seguirán, con política o no, urnas o no, votos o no, siempre que los taurinos no sigan haciendo cosas estúpidas o delirantes.
Lo único que han valido las campañas electorales de abril y mayo ha sido para ver claramente qué partidos defienden los toros, cuánto y cómo, por oportunismo o no, y los que están claramente en contra.
La vida sigue y veremos otros tiempos y otras situaciones y podremos escribir más de los toros de las urnas.









