Habla el aficionado. Balance de Sevilla

Una vez finalizada la feria taurina de Sevilla 2019, prevalece sobre todos los análisis un torero con mayúsculas: Pablo Aguado.

Desde la Unión taurina de aficionados desde sus primeros pasos en la Maestranza, ya destacamos su calidad, temple, estética, buen gusto y eso toreo profundo que nos pone a todos de acuerdo. Es la difícil facilidad de Pablo Aguado. Su tarde con los “jandillas” es de esas tarde imborrables que permanecen siempre en la mente del aficionado, por eso no vamos a describir aquí detalles de su labor ante sus toros. Recomendamos volver a verlas una y otra vez porque es la única manera de huir de tanta medianía imperante hoy en los ruedos.

Desgraciadamente no todo es el triunfo de Aguado porque una vez más se ha demostrado que lo que prometen los partidos en las campañas casi nunca se cumple. Al menos en lo taurino no se ha cumplido. El único cambio observado son las caras en los burladeros de la Junta, ocupados masivamente por los nuevos responsables administrativos, desconecedores de su responsabilidad taurinamente hablando a la vista de la falta de decisiones y del resultado final de la feria.

Han mantenido a los cuatro presidentes, responsables de hacer cumplir el reglamento y dar dignidad y categoría a Sevilla. El cambio conseguido es más degradación de la plaza de lo que ya estaba.

El Sr. Luque Teruel, nefasto presidente hasta decir basta, regala a El Juli una Puerta del Principe y al ganadero una vuelta al ruedo a un toro.

El presidente Sr. Fernández Rey debería tomar un curso acelerado de conocimiento de lo que es el trapío de un toro en una plaza de primera cuando lidian las figuras de “porcelana”.

Igual ocurre con la presidenta Sra. Anabel Moreno. Debe matricularse con el Sr. Fernández Rey en el mismo curso y no permitir la burla de aprobar esos toros impresentables de Garcigrande en la mixta del pasado 8 de mayo.

Capitulo aparte merece el Sr, Fernández de Figueroa, tanto por su actuación aprobando una res para su lidia desembarcada para su reconocimiento el día 30 de abril, cuando cumplía la edad en mayo, como por la opacidad en no dar explicaciones ni mostrar el documento DIB (documento de identificación bovina) donde figura exactamente el día del nacimiento del novillo o toro. Si como predica y dice defender al aficionado, no debe prestarse a este juego que le proponen los taurinos. Debe ser inflexible, y no prestarse a galimatías y artimañas pseudo reglamentarias.

El responsable político a nivel regional de la Junta de Andalucía fue advertido por este colectivo de aficionados sobre todas estas cuestiones. Nadie ha movido un dedo. Aquí vemos el cambio taurino en la Junta de Andalucía.

Que más quisiéramos poder llamar a la feria de Sevilla, Feria del Toro. El mal llamado toro de Sevilla da pena y en ocasiones risa. Desde hace varias temporadas el capitulo ganadero está dominado por los hierros del mal: Garcigrande, Cuvillo y Juan Pedro. Toros faltos de casta, fuerza, domesticados, cansinos etc. toros no aptos para la suerte de varas, con lo que conlleva hurtar al aficionado de una parte de la lidia.

Pues bien, el trío del mal ganadero es el apetecido por el trío de figuras de porcelana que huyen del toro encastado. Morante, Manzanares y Juli. Resultado: corridas aburridas ausentes de calidad y por supuesto de emoción y riesgo.

Este enjuague se complementa con dos vigas fundamentales que lo sostienen y jalean. Un público ocasional que no sabe distinguir la mediocridad de la excelencia y una prensa taurina adicta y agradaora que aún a sabiendas de lo que ocurre enmascara la realidad y no denuncia tanta degradación.

Esto es la plaza de Sevilla. Pero también sabemos apreciar las cosas buenas que en un ciclo tan largo suceden.

 

UTAA Sevilla