“Horroroso”, un gran toro de Jandilla, fue premiado con la vuelta al ruedo en vez de ser indultado.
Valencia, 17 de marzo. Octava de feria. Tres cuartos de entrada.
Cuatro toros de Jandilla, y dos de Vegahermosa, primero y sexto, desiguales de presentación y deslucidos a excepción del gran quinto, premiado con la vuelta al ruedo.
Diego Urdiales (de verde botella y oro), ovación y silencio tras aviso.
Sebastián Castella (de celeste y oro), silencio con dos avisos y dos
orejas tras otros dos aviso.
Cayetano (de azul pastel y azabache), silencio en los dos.
De las cuadrillas destacó José Chacón.
Tres cuartos de entrada.
Paco Delgado
Hubo que esperar a que saliese el quinto para que la tarde se fuese arriba. “Horroroso”, toro de Jandilla, marcado con el número 74, negro zaino y 540 kilos de peso, resultó excepcional de principio a fin. Derribó en dos ocasiones al picador tras arrancarse de lejos y con brío y en la muleta embistió con bravura y clase, incansable, repetidor, con gran fijeza y sin un mal gesto. Sebastián Castella toreó con limpieza y largura, especialmente por el lado derecho es una labor intensa y emocionante aunque sin llegar a estar a la altura de su oponente, pidiéndose con mucha fuerza un indulto que hubiese hecho justicia y que se convirtió finalmente en una vuelta al ruedo para el toro y las dos orejas para el torero.
Fue, desde luego, un gran toro, muy completo en todos los tercios y el indulto el modo alguno hubiese sido injusto. Resultó, con diferencia, el mejor de un encierro de Jandilla, remendado con dos ejemplares de Vegahermosa, primero y sexto, desigual de presencia y deslucido en conjunto a excepción de este extraordinario “Horroroso”.
Antes, a Diego Urdiales le llevó mucho rato encontrar terreno en el que no le molestase el viento, y cuando lo encontró no acabó de estar a gusto con su primero ni el toro aceptó la pelea, matando, eso sí, de una gran estocada.
Tampoco pudo lucir con el cuarto, un ejemplar protestado por su poca presencia, que manseó en varas y que no se empleó para nada en el último tercio. Urdiales, que se echó la muleta a la zurda desde el principio, solo pudo estar voluntarioso, sin apenas poder sacar algún muletazo suelto de buen trazo, estando, además, desafortunado con el estoque.
El segundo cogió de muy mala manera al tercero de Cayetano, Gómez Pascual, al hacer un quite en banderillas a Rafael Viotti, resultando con una cornada grave en la espalda. Luego Castella fue de más a mucho menos en un larguísimo e insulso trasteo ante un astado que se lo pensó mucho antes de embestir, lo que hizo siempre al paso y cansino.
El primer turno de Cayetano se fue en probaturas vanas con un antagonista desentendido y a su aire que embistió con cierta violencia y a oleadas. No se acopló en ningún momento con el sexto, discurriendo su quehacer en intentos por fijar a su oponente pero sin resultado positivo









