Banderillas negras

Ayer se condenó a un toro de Cuadri a banderillas negras. Hacía casi veinte años que no se empleaba este castigo en la plaza de Valencia.Fue imposible picar al sexto toro de Cuadri de la corrida de ayer, 27 de julio de 2018, corrido como sobrero y manso como él solo. Desde el palco, y visto su comportamiento, asomó el pañuelo rojo y el chulo de banderillas echó mano de las negras. Hay que recordar o indicar a muchos espectadores, que el pañuelo rojo no significa el final de la corrida, como muchos comentaron, sino el que se castiga al toro con rehiletes con arpón de doble longitud que los normales. Algo siempre infamante para el ganadero.

Hacía casi 20 años que no se ponían banderillas negras, las viudas como se las llamaba en argot, en el coso de Monleón. Fue el 17 de septiembre de 2000, a un novillo de Román Sorando, cuya lidia y muerte correspondió a José Casanova. Un ejemplar mansísimo, al que fue imposible dar ni un picotazo en el primer tercio, que hizo que el respetable, en aquel momento nada respetable, pidiese su vuelta  a los corrales y, en medio de una bronca descomunal, hubiese alguien que intentó agredir a la entonces presidente de la plaza, Amparo Ranau. No llegó la sangre al río pero sí hubo pañuelo rojo y, por tanto, banderillas negras. Antonio Puchol se vio negro para para poner al animal en suerte y José Manuel Montolíu las pasó canutas para banderillear. No mejor le fue al novillero – precisamente esa tarde hacía su debut con picadores…-, que no pudo darle ni un muletazo y acabó escuchando los tres avisos y como el novillo se iba vivo a los corrales.

Pero la empresa, entonces capitaneada por Roberto Espinosa, fue magnánima y regaló un sobrero, de Jiménez Pasquau, para desagraviar a público y novillero. Aunque tampoco pasó nada.

El resto del festejo no tuvo apenas historia y la poca que hubo la protagonizó Luis Vilches, que dejó los mejores muletazos de la tarde y se llevó la única ovación de la funció. Ángel Romero, que completaba la terna, pasó tambien desparcibido y su labor fue silenciada.

 

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…