Máximos y mínimos. Nueva opinión de Paco Delgado

Aunque parece que ya ha bajado algo el ritmo, hemos vivido unas  semanas de vértigo, sucediéndose los acontecimientos con una  velocidad asombrosa, dándose el caso de tener en menos de quince días  hasta dos gobiernos y tres ministros de Cultura y Deporte, dada  nuestra proverbial afición a hacer las cosas deprisa y corriendo, de  cualquier manera y sin leer la letra pequeña. Válgame Dios.

Llegó Máxim Huerta, que para haberse declarado nada afín al ejercicio  físico batió un récord, convirtiéndose en uno de los ministros de más  corto recorrido que se recuerde, permaneciendo en el cargo menos de  una semana, y eso que por medio hubo viernes, sábado y domingo. A  poco que las circunstancias ayuden, será el Bob Beamon de la brevedad  al frente de un Ministerio. Y de paso, dejó claro que donde las dan  las toman y que no hay que querer para otro lo que no quieras para tí. Jauría hay a los dos lados de la valla.

Y tras el esperpento de Huerta llegó a suplirle José Guirao, de  perfil totalmente opuesto al de su antecesor, con una amplia y  reconocida experiencia en el sector de la gestión cultural, donde ha  ocupado diversos puestos de relevancia (entre otros cargos ha sido  director director general de Bellas Artes y Archivos del Ministerio  de Cultura, con su buena amiga Carmen Alborch como ministra de  Cultura y máximo responsable del Museo Nacional Centro de Arte Reina  Sofía), pero, ay, también con la amenazante sombra del antitaurinismo  a su espalda, pese a que es es patrono de distintas fundaciones,  entre otras las de Federico García Lorca y Antonio Gala, ambos nada  sospechosos de fobia taurina, sino todo lo contrario.

No tardaron en aparecer declaraciones suyas en las que dejaba claro  que no era simpatía precisamente lo que profesaba a la fiesta  nacional, afirmado estar en contra de la Tauromaquia, al tiempo que  ha asegurado que la soberbia humana es la culpable de todo. O que las  corridas de toros son un juego primitivo, que “Estamos ante la  necesidad de un cambio antropológico radical” y que apoyará todos los  proyectos y todas las iniciativas que se alcen a favor de los  animales. Por no hacer larga la lista.

No es, desde luego, la mejor tarjeta de visita, pero hay que apelar a  su formación, que la tiene, y a su nuevo cargo, en el que debe  defender lo que no es sino una manifestación más de nuestra cultura  que, además, es patrimonio histórico y cultural de España y protegida  por la ley.

Victorino Martín, como presidente de la Fundación del Toro de Lidia – lo más parecido que tenemos a un órgano aglutinador de la cosa  taurina- se apresuró a escribir una carta abierta a Huerta El Breve,  recordándole que la tauromaquia está incluida en la protección que la  Constitución otorga al hecho cultural. Y lo mismo tendría que hacer  con Guirao, explicándole, y para eso tiene el libro Los Toros son  Cultura, la influencia que la fiesta taurina ha tenido, y tiene, en  prácticamente todas las actividades del hombre desde que este aparece  sobre la faz de la tierra, aportando, además, opiniones en este  sentido de multitud de grandes nombres y personalidades de la  literatura, música, cine, teatro, deporte, política, etc.

Y que este espectáculo -universal, por otra parte, y en este sentido  se aportan testimonios de personalidades como Ernest Hemingway,  Charles Chaplin, Bud Boetticher, James Dean, Sharon Stone, Francis  Wolf…- no puede ser etiquetado ni como reciente -sus orígenes se  encuentran en la prehistoria-ni como de un determinado signo  político, pues grandes aficionados y profesionales del toro hubo a  uno y otro lado: Ortega y Gasset fue uno de los redactores del  Manifiesto Republicano, Alberti, Picasso o Chaplin, comunistas,  Tierno Galván, alcalde socialista de Madrid, no sólo fue un gran  aficionado, sino que hasta escribió un libro sobre tauromaquia… en  tanto que se pueden considerar como conservadores a personajes como  Cela, Dalí, Ussía, etc., con lo que queda claro que se trata de un  arte universal y sin fronteras ideológicas. Miguel de Unamuno, de  quien no se puede decir que fuese precisamente aficionado -siempre  criticó el mucho tiempo que los españoles perdían hablando y  discutiendo de toros- dejó dicho que le parecía un disparate prohibir  las corridas de toros, pues “son el compendio de todas las bellas  artes y de ellas es la más ortodoxa, pues es la que más prepara el  alma para la contemplación de las grandes verdades”. Algo que debería  ser contemplado como una máxima y tenido muy en cuenta, como mínimo.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977. Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.
Es responsable del área taurina de RNE en la Comunidad Valenciana y corresponsal del diario La Razón. Creador y director desde 1993 de Avance Taurino.

Es autor de más de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Vicente Barrera Simó, Julián García, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…

Ha dado conferencias por toda España y comisariado y organizado exposiciones para Ayuntamientos, Diputaciones y numerosas entidades de nuestro país.