La de San Isidro 2018 fue la feria de las nubes por muchos motivos : las hubo y muy abundantes, mucha lluvia, viento, frío, y –en definitiva- mal tiempo. Mandaron las nubes, protagonistas casi todos los días.
Ya la feria empezó en las nubes, con aquella gala que tuvo por asistente a Juan Carlos I y que debe continuar pero que no sirve para vender abonos.
A continuación, se nos vendió San Isidro 2018 –siguiendo en las nubes- como el Mundial del Toreo (al del fútbol van todos los mejores….)y cayeron una tras otra, desde las nubes, la Corrida de la Cultura ( las otras, por lo visto no lo son), los mano a mano por capricho de la empresa que no tenían ni tuvieron justificación alguna, la de las Naciones (otro bodrio) y el desafío ganadero (un petardo) con la semana torista (un fracaso más).
Total que muchas nubes, envueltas en celofán, y ruido de viento.
Y para arreglarlo la verborrea incontenible de Simón Casas nos ha obsequiado con tres perlas hablando como publicista, no como empresario.
La primera. Para él, su éxito arrollador se demuestra en las 36 orejas y un rabo del pasado San Isidro, 6 más que en 2017.
No dice que, de 27 tardes de matadores de alternativa porque hubo una suspensión, sólo se cortaron 18 y en ese largo período sólo hubo tres puertas grandes.
En cambio tampoco señala que de 4 tardes de rejoneadores hubo 4 puertas grandes y 16 orejas. Y el rabo famoso. Nada menos.
La diferencia es abismal a favor del rejoneo. 16 orejas de los de a caballo en sólo 4 tardes y 4 puertas grandes frente a los 18 apéndices de los espadas con sólo tres salidas a hombros en 27 carteles. Apabullante.
Vapulean al toreo de a pie en puertas grandes y también en número de orejas, casi empatados. Y seguimos escribiendo de 4 carteles contra 27.
¿Tiene algo que ver el rejoneo con el toreo a pie en estos tiempos? Pues lo único común es que se celebra en una plaza de toros. Tuvo que ver, y muchísimo, en los inicios del toreo a pie, pero ahora, nada. Hay diferentes tauromaquias como la de a pie, la de a caballo, los recortadores, los encierros, el toro en la calle, las capeas etc. Cada una por su lado.
Pues no, don Simón las mezcla y suma. Es como si algún responsable de algún grande del deporte lo hiciera con los puntos ganados por el equipo de fútbol y el de baloncesto. Este cuenta de tres en tres o de dos en dos y el fútbol de 4 ó 5 por partido y ya es mucho.
Y encima no se acuerda de otra parte del éxito : los presidentes. Si el año que viene, Simón, Simón, actúan 3 de los 5 tan calamitosos de 2018 pues pueden ser 40 orejas o más. O menos. Según les dé.
No tuvo en cuenta la cada año menor exigencia de público, que influiría algo…
Y también se olvidó de las mulillas que cuentan y mucho en la concesión de trofeos.
Y en cambio se le pasaron otras orejas que debían haber sido concedidas, la de Fortes y la de Octavio Chacón. Las dos más comentadas de la feria tras la negativa de Magán y de Villa, éste también el de la esperpéntica vuelta al ruedo al toro de Saltillo y el del rabo a Ventura. Este palco necesita dimisiones o ceses. Mucho cambio. Madrid es la puerta del toreo y, si entran por ella tantas estupideces, se irá a pique todo. Si falla Madrid, puede morir el toreo.
Segunda perla. Admite, por otra parte, que ha bajado el número de abonados, pero no dice cuántos, como ya adelantó el gerente de Las Ventas. Y también bajó el número de espectadores en 8.000. Y lo achaca al mal tiempo, que influiría por supuesto. Las cifras dadas por la empresa de los casi 620.000 espectadores de la feria, las han difundido los comunicadores sin más, como asunto de fe. Yo no me lo creo, si no lo demuestra esta empresa oscurantista, que tozudamente se ha negado a dar el número exacto de abonados en 2018. ¿Por qué? Algo querrá ocultar. Los tantos por ciento de ocupación diaria son de aurora boreal. Ni las repito. Podría oir a algún comentarista que en algunas tardes no había visto menos público en Las Ventas en muchos años.
Prometió cuando llegó grandes carteles y ya ven los de este año. Sólo uno rematado, seis buenos y tres interesantes de rejoneo. Y claro sólo 7 “No hay billetes” de 33, muchos intermedios y otros 7 horribles. Los llenazos con los carteles interesantes que es lo que atrae al público.
Tercera y última perla. Insiste –es su obsesión- que los carteles de figuras son deficitarios, que cobran mucho. El Juli dijo que quería venir más y lo dejo entrever Ponce, con una sola tarde en el interminable serial. Añade –su otra obsesión- de que no pueden valer lo mismo las de las figuras que las otras (sí en cine y teatro, por ejemplo.) Y en fútbol los socios y abonados están muy protegidos. Crujen a los demás. Seguramente las corridas malas seguirían con los mismos precios y las buenas, para arriba.
El otro mensaje subliminal es que veremos cada vez menos figuras en Madrid y nos hartaremos de carteles mediocres. Pues con su pan se lo coman.
Pues hazlo Simón, que ahora no puedes por el pliego, y volaremos muchos abonados. Ese año he dejado 5, muy buenos, que en la época de los Lozano habría pagado prima por obtenerlos. Y no los quisieron ninguno de mis conocidos. Su argumento : había muchos carteles malos.
Bastantes abonados, cuando suban los precios, te dirán adiós.
¿Puedes bajar de las nubes?









