El madrileño TeatroTribueñe acoge los días 2 y 3 de junio el montaje teatral Soñando un sueño soñé, en bronce de una hora de duración, creado por el escultor Puente Jerez a partir del trágico final de la historia de amor entre Manuel Rodríguez Manolete y la que fue su novia, la actriz Lupe Sino.
Enrique Amat
Con textos e iluminación de Eduardo Pérez de Carrera y la coordinación escénica de Irina Kouberskaya, la representación es un homenaje al torero de Córdoba y al que fuera su único y gran amor, al margen de su madre, la actriz Lupe Sino. Una propuesta pensada para ser representada por las propias esculturas del autor en escena, en respuesta a esa búsqueda constante de nuevos cauces expresivos del Puente.
En palabras del propio Puente, “ha llegado el momento de contar la crueldad, el desdén y el desconocimiento con el que se trató a Antoñita Bronchalo Lopesino (su segundo apellido le sirvió para crear su nombre artístico: Lupe Sino). Con esta puesta en escena de escultura y teatro, esperamos contribuir a recuperar la figura de esta mártir de amor y de arte y como el arte de la tauromaquia, por más que se vean crucificadas, pisadas, abortadas y maltratadas, permanezcan siempre vivas. De muchos es sabido que tras la cogida de Manolete, cayeron sobre su novia, Lupe, una maldición de habladurías y maledicencias que lograron borrarla de la historia literalmente antes incluso de enterrar al torero. Estas esculturas tan vivas, quieren contar su descarnada y anulada historia. Una historia, que es también la de la España de la época a la que los hechos nos remontan (1947). Y son intérpretes de este montaje teatral hasta 20 momentos realizados en bronce, que con su propia interpretación y entrelazados entre sí por la directora teatral Irina Kouberskaya logran contar esta historia de amor trágico y silenciado que no tuvo punto final.”
Y el propio autor añade: “Hemos logrado simbolizarlo en escena con un monumento en bronce de tres metros representando el amor de Lupe Sino: desnuda, con la cabeza en cráneo de vaca brava y embarazada de un toro sin nacer. En sus manos sonando unas castañuelas de vestido de torear y a su espalda y en su sombra, una cruz de toros bravos. La escultura reposa sobre un pedestal de torería: una taleguilla rota de torear, ensangrentada de amor por las pisadas de la memoria y ese momento histórico de nuestra tierra.”
José Puente Jerez nació en el Madrid de la Avda. de los Toreros, heredando de su padre el pintor Pepe Puente, el interés por las bellas artes del toreo. Su precoz interés por la escultura le lleva a exponer por primera vez a los quince años en el Círculo Mercantil de Madrid. Su obra, mezcla de clasicismo y vanguardia, se basa en la técnica conocida como fundición en bronce a la cera perdida con toda la variedad de texturas, trazos y formas que dicha técnica permite. La obra de Puente Jerez ha podido visitarse en países tan diversos como Ecuador, Méjico, Colombia, Francia y España. También ha realizado diversos monumentos al toro de lidia para particulares y fincas ganaderas, y estatuas de diversos personajes, como la de Juan Bienvenida, en San Lorenzo del Escorial, Joselillo de Colombia, en Cali y al ganadero y empresario José Luis Martín Berrocal, ésta para su finca El Paraíso (Oropesa).









