Mayo del 68 sigue dando motivos para recordar, más allá de la famosa, y para muchos, inútil revuelta estudiantil de París, o el triunfo de Massiel en Eurovisión -igualito que ahora…- o la impresión causada en el mundo entero por la muerte de Martin Luther King, el líder del movimiento en pro de las libertades y derechos para los negros norteamericano, apóstol de la no violencia, abatido a tiros por un fanático blanco en Menphis.
En el mundo de los toros, hace medio siglo, también ocurrían cosas importantes. Ya se habló de la osadía de Miguelín, buscando alertar de la poca entidad de los toros que lidiaban las figuras… pero no fue el único que cincuenta años atrás luchó por cambiar las cosas.
Aunque había sido el gran triunfador de la feria del año anterior – y ya había salido ocho tardes por la puerta grande de Madrid y cortado la friolera de 24 orejas en sus primeros siete años de matador de alternativa en la Monumental madrileña-, en 1968 la empresa responsable de la plaza de Las Ventas no llegó a un acuerdo con Santiago Martín “El Viti”, que al quedar fuera de San Isidro negoció con los hermanos Dominguín, entonces al frente de la plaza de Vista Alegre -y que el año antes habían pujado por hacerse con la gestión de Las Ventas sin lograrlo-, para montar aquí una feria paralela.
Y en Carabanchel se dieron cuatro corridas de toros aquel mes de mayo, los días 12, 13, 19 y 26.
El Viti, Gregorio Sánchez, Jaime Ostos, Ángel Teruel, Carnicerito de Úbeda, César Girón, Sánchez Bejarano y Ángel Peralta, todos ellos ausentes del serial isidril, fueron los protagonistas de aquel ciclo carabanchelero. Que, por otra parte, fue todo un éxito artístico y de público.
El Viti apareció como figura estelar en dos de las cuatro tardes, poniendo el cartel de ‘No hay billetes’ en las dos, al mismo tiempo que se celebraban festejos en Las Ventas con todo el poder de San Isidro. La primera tarde, el 12 de mayo, logró cortar un rabo de un toro de Garzón (alternando con Gregorio Sánchez y Sánchez Bejarano) en una actuación memorable; y en la segunda también salió a hombros tras lograr dos orejas a un toro, en tarde también de triunfo con el propio Gregorio Sánchez y Ángel Teruel. En esta segunda comparecencia, tras la apoteosis de la primera aparición en Vista Alegre, ocurrió un hecho insólito: 48 horas antes de la celebración del espectáculo ya no quedaban entradas por ninguna parte para presenciar la segunda tarde de El Viti en esta feria paralela, donde llegó a cobrar lo mismo que había recibido en Las Ventas durante los años anteriores.
Don Antonio, crítico taurino entonces del semanario El Ruedo, recogía así la actuación de El Viti en la segunda de sus comparecencias, el 19 de mayo, con toros de Lisardo Sánchez: “Estrella máxima de la feria ha sido El Viti y su presencia en el cartel dominguero abarrotó, por primera vez en el año, la “Alegre Chata”. El público estaba con él y su tirón arrastró a sus compañeros en el saludo de la terna al inicio del festejo. Hasta arrastrar al quinto toro, donde estaba El Viti, estaba la corrida. Porque la gente esperaba el milagro -imposible de repetir o superar- de una tarde como la del domingo anterior”.
Ángel Teruel y Carnicerito de Úbeda se llevaron cada uno una oreja de toros de Pío Tabernero el día 13 de mayo y a oreja por coleta salieron César Girón, Jaime Ostos, Carnicerito de Úbeda y Ángel Peralta -con toros de Amelia Pérez Tabernero para rejones y de Graciliano para lidia a pie- en el festejo del día 26 que cerró aquella feria.










