“Flojos novillos de Gómez Morales, para una terna de chavales”
Salvo el lidiado en primer lugar, que resultó extraordinario por su bravura, calidad y nobleza, los restantes pupilos de la ganadería debutante de Gómez Morales, defraudaron en su presentación.
Carecieron de fuerza, la mayoría midieron el albero, sueltos con los del castoreño, tardos, sosos y tremendamente descastados, fueron despedidos entre la general decepción, El primero, ovacionado con fuerza en el arrastre.
Con semejante “género”, la única oreja fue para Cristian Climent, en el cuarto, si bien fue imperdonable, que no le cortara los máximos apéndices al que abrió plaza, repito el mejor. con diferencia, del resto del conjunto.
Se guardó un minuto de silencio en el 96 aniversario de la cogida y muerte en Madrid del valenciano Manuel Granero Valls.
Por cierto, se ha perdido la buena costumbre de ofrecer una corona de laurel en la lápida que lo recuerda en la entrada a la plaza. Hasta hace pocos años se aprovechaba la fecha para unirla a la de Manolo Montoliu, 1 de mayo y 7 de mayo. Y se homenajeaba a los dos. ¿Han intervenido los políticos para acabar con ese homenaje?
Detalle curioso y que delata la buena educación de cuatro de los nietos de mi admirado y gran amigo, el doctor Fernando Carbonell, del equipo médico de la enfermería de la plaza de toros.
Los cuatro, dos niñas, Alicia y Macarena, y dos niños, Javier y Fernando, en cuanto los micrófonos anunciaron el minuto de silencio, se pusieron, como un resorte, los cuatro de pie y permanecieron de esa manera los 60 segundos.
Quiero destacarlo, para afear a los que pasan olímpicamente de esta situación y permanecen sentados, con absoluta falta de respeto.
Mi felicitación a los abuelos, Fernando y Daniela, por enseñarles lo que es educación, buenas maneras, respeto y gran sentido de la convivencia humana. Por supuesto, también felicito a los padres.
Saludo al entrar en la plaza a Peter Hildering, el mejor aficionado de Holanda, miembro de la peña taurina “El toro detrás del dique”. Peter viene a Valencia, desde hace más 40 años. Jamás se pierde las ferias de Fallas y de San Jaime, pero es que ahora, como ya está jubilado, también acude a la novillada del día de la Virgen. ¡Chapeu!, Peter, eso es afición y amor por Valencia.
Llegan en taxi a la plaza, nuestro compañero, y sin embargo amigo, Enrique Amat, y el magistrado y escritor taurino Mariano Tomás Benítez. Los dos “pata negra” como aficionados.
Muy cerca de mi localidad, se sientan varios alumnos de la Escuela Taurina de Valencia. Me llama la atención que todos coinciden en corear, ¡Bieeeeeen, Bieeenen, los aciertos con capa y muleta de los actuantes. Antes lo normal era corear “oleeé, oleeé, oleeé”. Pero por lo visto los tiempos cambian y el “bieen”, sustituye al clásico y torerísimo “olé”. Lo que son las cosas. O mejor aún. ¡Cosas veredes!
Y ahora, hasta dentro de un mes y pico largo. En la feria de Sant Jaume. Salud para todos.








