Algo que nunca ha hecho nadie

Enrique Ponce, extraordinario y pletórico, y Paco Ureña, valiente hasta la temeridad, fueron los protagonistas de una función que deslució muy mucho el pobre juego de unos toros por los que se pelean las figuras. Sólo la ciencia y magia del torero de Chiva y el arrojo del murciano sirvieron de antídoto.

 

Valencia, 17 de marzo. Séptima de abono. Lleno.

Tres toros de Garcigrande, primero, segundo y sexto, y tres de Domingo Hernández, desiguales y de poco juego.

Enrique Ponce (de tabaco y oro), vuelta al ruedo tras aviso y enorme petición con bronca al palco y dos orejas.
Talavante (de rojo y oro), silencio y silencio tras aviso.
Paco Ureña (de blanco y oro), ovación y oreja.

De las cuadrillas destacó Valentín Luján.

 

Valencia. Paco Delgado. Foto: Mateo

 

Si por la mañana, y tras una azarosa y complicada jornada previa de reconocimiento de los toros a lidiar por la tarde, se descubrió en la plaza de Valencia una placa en recuerdo de “Pasmoso”, el toro indultado el año pasado en el coso de Monleón por López Simón y marcado con el hierro de Garcigrande, la corrida de esta misma ganadería lidiada horas después poco o nada tuvo que ver con este animal ahora honrado. Toda la semana hubo problemas en los corrales y trajín de camiones casi a diario y ayer, además, bronca gorda cuando se le negó el premio a Ponce tras una faena increíble.

Un Ponce arreado y crecido que venía buscando ese rabo que se añada al palmarés de la plaza tras el concedido ayer hizo 40 años a Manzanares padre, por una gran faena a un toro de Álvaro Domecq. Pero no pudo ser y no por falta de méritos en un torero que cada día hace más enorme su leyenda. Sí que logró salir por la puerta grande de una plaza en la que ha toreado más de cien veces y salido a hombros en treinta y cinco ocasiones. Algo nunca hecho por nadie.
Mal comenzó la función cuando el primero parecía no tener ni un pase: parado, corto, revolviéndose, manso, cortando en banderillas… pero allí no estaba cualquiera. Estaba Ponce, que ya le paró con seis naturales y el de pecho cuando el animal se le arrancó al intentar brindar. Le enganchó luego a la muleta, torwando a placer y dando la sensación de que no le costaba esfuerzo alguno. Con los pies clavados al suelo, sin enmendarse, templadísimo y ligando. Unas poncinas sirvieron de prólogo a bronca monumental contra el palco cuando se desestimó la concesión de premio. Lo de la plaza de Valencia ya no es increíble porque es real, pero es realmente asombroso y la disparidad de criterio en los presidentes da lugar a graves agravios comparativos.

Todavía quedaba una bala en la recámara de Ponce y vaya si la aprovechó. Y eso que fue el cuarto otro toro de poca presencia y comportamiento deslucido en los primeros tercios, pero el de Chiva le metió en el engaño en menos que canta un gallo, llevándole por donde quiso, como quiso y cuando quiso en otra exhibición de ciencia y poderío inigualables, echando las rodillas al suelo cuando ya había sonado un aviso y buscando amarrar un triunfo que debería haber tenido asegurado desde su primera faena. Hoy tiene ocasión de repetir triunfo, ya que sustituye al lesionado Cayetano. Bien.

Paco Ureña pechó con un lote muy complicado. Su segundo se quedó crudo en varas y sembró el desconcierto en banderillas, llegando al último tercio totalmente descompuesto y buscando. El murciano se la jugó en cada muletazo hasta que resultó cogido, volviendo conmocionado para rematar un quehacer de muchísimo mérito. Ya se la había jugado con el tercero, un ejemplar que midió siempre, que se lo pensaba antes de embestir y trataba de sorprender a Ureña, que asustó al miedo y logró una faena de una honradez escalofriante y un valor extraordinario, quedándose corta la ovación con que fue recompensado.

Talavante por el contrario, con dos toros sin apenas opciones, pasó muy discretamente por esta feria de fallas.

 

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977. Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.
Es responsable del área taurina de RNE en la Comunidad Valenciana y corresponsal del diario La Razón. Creador y director desde 1993 de Avance Taurino.

Es autor de más de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Vicente Barrera Simó, Julián García, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…

Ha dado conferencias por toda España y comisariado y organizado exposiciones para Ayuntamientos, Diputaciones y numerosas entidades de nuestro país.