Esta tarde, la quinta. Y una quinta con regalo especial: la vuelta de los toros de Victorino Martín a Castellón. Esta plaza, y esta ciudad, siempre fueron un feudo muy particular del recientemente fallecido Victorino. No había Magdalena que se sintiese a gusto sin una corrida de aquel al que un día bautizaron como el “paleto de Galapagar” (si, si…paleto…de eso nada, pero bueno…). Victorino no se concebía sin Castellón y Castellón tampoco sin Victorino; algo como el Greco y Toledo, por entendernos, a lo mejor. Incluso aquella relación fue más allá del asunto meramente taurino. Victorino enlazó sentimentalmente con esta ciudad al casarse con una castellonense de “aquí te espero Baldomero”: Merche. Ayer la vi al entrar a la plaza. Simpática y agradable como siempre. Recordamos viejos tiempos, que ya no volverán. Con la sonrisa siempre por bandera, como antaño. Y ella, bien puesta, como siempre. Sin un detalle por subrayar. Llevaba un clavel en la diestra, seguramente para arrojarla al torero que se lo mereciera. La “corrida del clavel”, claro.
(En la foto, los toros de Victorino que se juegan esta tarde en Castellón









