PALMAS
Porque la feria de la Magdalena de Castellón entró en su recta final, con el anuncio de los festejos de mayor relumbrón de todo el serial. El de ayer era un cartel rematado en toros y toreros, propio de una feria de gran lujo.
PALMAS
A la actitud, a la disposición, a la entrega de un torero como Julián López el Juli, quien salió de la plaza con la decisión de arrancar el triunfo por todos los medios. Un torero ambicioso, con ganas de mantenerse en lo más alto del escalafón. Toda una lección para los que empiezan.
PALMAS
A la originalidad, sello propio y expresión que trata de imprimir a su torear Alejandro Talavante. Y además el extremeño firmó dos excelentes series al natural.
PALMAS
Al gran ambiente que se está viviendo en Castellón. Tanto en los tendidos, como en la calle, donde proliferan actos culturales taurinos. Los aficionados tienen una amplia oferta de ocio para pasar estos días festivos. Y la carpa que está enfrente de la plaza es un punto ideal de encuentro de los aficionados antes y después del festejo.
PALMAS
Para ganadero de la tierra Pedro Jovani, quien protagonizó el pasado sábado una de las entrevistas que se emitieron en el programa “Tendido cero”. Toda España pudo conocer a este entusiasta criador de reses bravas quien, sin prisa pero sin pausa, se está abriendo un camino importante.
PITOS
Para los tontos de siempre. Ese grupúsculo de antitaurinos, que se concentran en las puertas de la plaza de toros tratando de dar por el saco a los aficionados. Ellos no conocen la palabra democracia. Se titulan inclusivos, sostenibles, transparentes y demás. Pero bajo toda esa palabrería, se esconde un sectarismo propio de los regímenes más totalitarios.
PITOS
A La escasa presentación que tuvieron los toros de Domingo Hernández. Sirvieron para la tauromaquia posmoderna, y para los matadores de turno. Pero su presencia fue más que justa. Y tampoco anduvieron sobrados de raza. Pero se dejaron, ese verbo hoy tan de moda. Y tan denostable.
PITOS
Al poco juego que dio la corrida en el caballo. Apenas se le dio un refilonazo a cada toro. Y encima, el esperpento y el estrambote fue el hecho de que al picador del sexto de la tarde, el público le ovacionara por simular la suerte de varas. Apenas le rompió la piel y a la gente aquello le pareció lo más de lo más. De traca.









