Cuando uno ya estaba hasta la coronilla de escuchar y oír hablar, ya hasta la náusea, de tanto procés, o prusés, llegó el célebre y triste 1–O y las cosas fueron a peor. Un tema aburrido y vomitivo hasta decir basta. Dons, (como dicen aquellos), y como compensación, como bocanada de aire fresco y en homenaje a tantos y tantos catalanes de pro que no se identifican con tanto desatino, es mejor seguir hablando de la presencia de la tauromaquia en Cataluña.
Y es que el toreo tiene, como ya ha quedado reflejado, una histórica tradición. Una comunidad que ha sido y continúa siendo cuna de destacados toreros y con gran arraigo de ganaderías y peñas taurinas. A título orientativo, basta citar algunos ejemplos en diversas facetas de la cultura.
Teatro
Tiene un gran interés, sobre todo por lo curioso que representa, la existencia de una obra de teatro sobre tauromaquia escrita en catalán. La titulada Toreros d´hivern. Un texto que se estrenó el 4 de diciembre de 1895 en el teatro Romea de Barcelona. Se trata de una comedia en tres actos y en prosa. En formato de libro, fue editaba en el año 1914 en Barcelona por la colección Biblioteca Teatro Mundial. Tal como recoge el escritor Xavier Rius, su autor es el dramaturgo y periodista catalán Antonio Ferrer i Codina, quien nació en Barcelona en el año 1837. Estuvo casado con la actriz Carmen Parreño y fue un fecundo autor, entusiasta del teatro en catalán, y con quien compitieron en su época otros autores catalanes como Federico Soler y Humbert, Josep María Arnau i Pascual, Eduardo Vidal Valenciano, Conrado Roure y Bofill, Feliu y Codina y Ángel Guimerá, entre otros. Antonio cultivó tanto el teatro como el vodevil y la zarzuela y fue uno de los autores más destacados de su época.
De Toreros d´hivern, Ricardo Estrada y Luis Viola publicaron años más tarde una versión castellana, en la que se basó la zarzuela titulada La cogida del Cartujano, con libreto del propio Ferrer Codina y música del maestro Albert Cotó.
Por otra parte, Controversia del toro y el torero es una obra del autor y dramaturgo catalán Albert Boadella, director de la compañía Els Joglars. Se estrenó en la casa América de Madrid el 5 de diciembre de 2006 y estaba interpretada por Ramón Fontseré en el papel del torero y Xabi Boada, en el de toro. En ella se refleja el contraste entre ambos personajes, que se pone de manifiesto cuando en la representación cada uno de ellos expone las razones de la fiesta. Boadella asume las razones del torero, es decir del aficionado y considera también las razones del toro. Este trabajo constituye toda una defensa de la tauromaquia desde la razón y el análisis. En palabras del propio Boadella, quien dedica la obra en memoria del matador de toros Manolo Vázquez, se trata de una defensa de la fiesta con matices. “El debate sobre la tauromaquia ocupa un lugar destacado entre las polémicas recurrentes. Lo viene siendo desde hace siglos, no solo entre los países que practican rituales taurinos, sino en otros que lo denuncian por el supuesto maltrato animal. Sin embargo, el actual incremento proteccionista sobre los animales añade ahora mayor virulencia a la tradicional querella. A pesar de ello, la tauromaquia ha resistido durante siglos los numerosos intentos de eliminación. Ha soportado indemne todos los envites, llegando a consolidarse como un lenguaje artístico de primera magnitud, de tal forma, que hoy sigue siendo la segunda lengua común con América. Nuestras culturas se entrecruzan no solo en el idioma, sino en el arte. Un hecho que por sí solo viene a dotar de mayor alcance los vínculos que nos unen. Es precisamente esta gran familia taurina, que se extiende entre los dos continentes, la que ha consolidado la implantación de la tauromaquia. Pero su futura preservación depende en igual medida de que los aficionados no renunciemos al debate, y en vez de rechazar radicalmente las razones antitaurinas, también seamos capaces de comprender los motivos contrarios a la fiesta.”
Nacido en Barcelona el 10 de julio de 1943, Albert Boadella fundó en 1961 la compañía Els Joglars, a través de la cual ha desarrollado su actividad teatral como actor, director y escenógrafo. Con ella ha creado una treintena de obras. Algunas han generado grandes polémicas, lo que ha supuesto procesos judiciales, debates políticos e incluso atentados a la compañía. Obras como una colaboración en la obra Reflexiones sobre José Tomas. Aficionado a los toros es, en palabras de Javier Villán, “militante frente al belicoso y politizado catalanismo antitaurino.
Cine
A més a més, (también como dicen por allí) y pasando al campo del cine, en el año 2009 se estrenó la película El brau blau, cuyo director es Daniel V. Villamediana. Una cinta de sesenta y cinco minutos de duración rodada en catalán y cuyo intérprete principal es Víctor J. Vázquez Alonso. La producción corrió a cargo de Eddie Saeta S.A y El Toro Azul Producciones. En la misma, un joven torero vive aislado en el campo, tratando de dar forma a su obsesión. Desarrollar el toreo interior, es decir, el toreo sin toro. Un camino espiritual, basado únicamente en la técnica como fin en sí mismo. Para ello, tras un periodo de formación y entrenamiento, comienza a construir un espacio propio donde llevar a cabo su gran obra. Una película sobre lo que Bergamín llamaba “la música callada del toreo“. El entrenamiento de un torero ascético a los sones de De philosophia occulta de Bach. La película fue seleccionada para los festivales de Gijón, Locarno, San Sebastián, la Viennale y el BAFICI.
Esta fue la primera cinta filmada por Villamediana. Nacido en Valladolid el 8 de junio de 1975, se doctoró en Historia del Arte en la Universidad de Valladolid. Es codirector y crítico de la revista Letras de Cine y fue profesor de Crítica, Documental y Guion en el Observatorio de Cine y de Teoría y Realización cinematográfica en La Casa del Cine de Barcelona. Ha impartido diversos talleres en La casa encendida de Madrid y colabora en el suplemento Culturas de La Vanguardia y es miembro fundador de la productora El Toro Azul Producciones S. L.
Asimismo, ilustres directores de cine catalanes han filmado sobre tauromaquia. Es el caso de Pedro Lazaga Sabater, nacido en la localidad tarraconense de Valls el 3 de octubre de 1918. Entre sus cintas, se encuentra Aprendiendo a morir, protagonizada por Manuel Benítez El Cordobés con guión del periodista Tico Medina y de Rafael Sánchez Campoy. En el mismo, su propio apoderado El Pipo ejerció de asesor taurino. Con música de Antón García Abril, la cinta comienza cuando, como consecuencia de haber matado un toro semental en una ganadería de modo furtivo, Manolo es encarcelado en Córdoba. En prisión conoce a Jeremías, quien le aconseja que se olvide los toros. Al salir de la cárcel, el aspirante a torero vagabundea por tentaderos y plazas. Más tarde, conoce a Carmela en Baeza. Y luego junto con Juan, otro maletilla, se dirige a Madrid con la decidida intención de convertirse en una figura del toreo. Otros actores que interpretaron la película fueron artistas de la talla de Ismael Merlo, José Orjas, Manuel Zarzo, Jesús Puente y Elvira Quintillá.
Lazaga dirigió en 1969 otro largometraje de temática taurina, que, en esta ocasión, estuvo protagonizado Pedrín Benjumea, quien tomó la alternativa en Castellón el 27 de febrero de 1967, de manos de Julio Aparicio con Palomo Linares de testigo, estoqueando al toro Saleroso, de Antonio Pérez de San Fernando. Las cicatrices narra la vida de un joven que sueña con ser torero. Su título hace referencia a los dos tipos de cicatrices que tienen los toreros. Unas, las que están provocadas por los toros. Y otras, menos visibles, las que producen los intereses de los taurinos, apoderados y empresarios, que van apartando de los ruedos a aquellos diestros que no entran en sus juegos de intereses. En una palabra, el taurinismo. Junto a Benjumea, los principales actores que participan en esta cinta, son Tomás Blanco, José Bódalo, Carlos Lemos, Manuel Manzaneque, Rogelio Madrid, Alfredo Landa, José Rubio y Alfonso del Real. El guión corrió a cargo de Gregorio Almendros y la banda sonora la compuso Antón García Abril. Y filmó asimismo Nuevo en esta plaza, protagonizado por Palomo Linares, en el que se narra la trayectoria de los primeros años del torero de Linares en los ruedos.
También dirigió películas taurinas otro director catalán como Jorge Grau. A las cinco de la tarde está basado en La Cornada, una exitosa obra de teatro de Alfonso Sastre. Luego, en el film, se traza una denuncia contra ciertos aspectos de la sociedad de la época y, asimismo, quiere reflejar las inquietudes de la juventud de la década de los sesenta. Es una película dura, realista y sin concesiones, centrada en la figura de Paco, quien trabaja como botones en un hotel de lujo. Atraído por los toros, aspira a poder convertirse en figura del toreo con el objeto de hacer rápidamente fortuna. En sus ratos libres, hace pequeños negocios con la reventa de entradas de las corridas de toros a los turistas. Un día, debido a un equívoco, es despedido del trabajo y, al no encontrar ningún empleo de su gusto, deambula por las tabernas de la calle Victoria de Madrid. En la cinta un joven actor, Luis Fermín, encarna con acierto el papel de protagonista. El resto del reparto está compuesto por actores de prestigio como Fernando Rey, Ángel de Andrés, Antonio Riquelme, Xan das Bolas, Ricardo Lillo, José Pelayo, Rosario Royo y Terele Pávez.
Jorge Grau nació en Barcelona el 27 de octubre de 1930. Fue un director y guionista quien en su carrera cinematográfica pasó por diversos géneros, como el cine documental, el de compromiso, el experimental y el fantástico. Más tarde dirigió películas como La trastienda, una despiadada crítica del Opus Dei, que contó como aditamento con el desnudo integral de la actriz María José Cantudo, el primero en la historia del cine español.
En este apartado cabe citar asimismo a Mario Cabré Esteve, quien nació en Barcelona el 6 de enero de 1916 en el seno de una familia de actores. Fue un personaje polifacético, ya que destacó en muy diversas facetas: torero, actor, presentador de televisión y además notable poeta. El 1 de octubre de 1943 tomó la alternativa en la plaza de toros de Sevilla. Su padrino fue Domingo Ortega y el testigo El Estudiante. El toro de la cesión fue Negociante de Curro Chica. El propio Domingo Ortega le confirmó este doctorado en Madrid siete días más tarde. Fue un torero elegante y de porte distinguido, aunque algo frágil de ánimo. Se retiró en Palma de Mallorca el 9 de octubre de 1969, acartelado con Pedro Martínez Pedrés y José Cáceres en la lidia de reses de Arauz de Robles. Al tiempo que desarrollaba su carrera taurina, tuvo una prolífica carrera como actor, participando en películas como Pandora y el holandés errante en el año 1951, rodada en Tossa de Mar y en la que compartió cartel” con actores de la talla de James Mason y Ava Gardner. Mario también tomó parte en dos películas de ambiente taurino, como La mujer, el torero y el toro, de Fernando Butragueño y Tercio de quites, de Emilio Gómez Muriel.
Tuvo asimismo su propia compañía de teatro, aunque se llegó a arruinar más de una vez como empresario del Teatro Romea de Barcelona. Llegó a representar en los escenarios obras como Mar i cel y Terra baixa, ambas de Ángel Guimerá, así como El místic, de Santiago Rusiñol. Y protagonizó soberbias creaciones de Don Juan Tenorio. Como presentador de televisión se hizo muy popular con el programa Reina por un día, en la década de los sesenta del siglo pasado. Y en cuanto a su faceta de poeta, su obra es muy extensa. Entre sus composiciones son relevantes Dietario poético a Ava Gardner, Oda a Gala-Salvador Dalí, Canto sin sosiego, En la residencia, Peldaños de eternidad, Recortes de amor, El apóstol viajero y otros poemas, Pasos de esperanza y Cántico de brisas. Y escribió un largo poema a Manuel Rodríguez Manolete dedicado a su madre Angustias Sánchez. Murió 1 de julio de 1990.
Pintura
Entre los muchos pintores catalanes que se han inspirado en la tauromaquia se encuentra el pintor de Figueres Salvador Dalí, quien si bien no se destacó como un gran aficionado ni fue seguidor de la fiesta de los toros, sí que tuvo alguna relación con la tauromaquia, tanto en su obra como en su vida personal De esta forma, cabe destacar que en el año 1954 Dalí creó una falla, cuyo argumento se centraba en el desarrollo de una corrida de toros, aunque con el toque sui géneris que imprimía este artista a toda su obra.
En ella, el coso taurino estaba representado por una paellera, en la que la figura del torero ocupaba el centro, hundido en el arroz. El toro, lejos de ser arrastrado por el clá- sico tiro de mulillas, era izado tras su muerte a estoque por un dragón-autogiro. La escena, que está representada por un cuadro, la preside una enorme cabeza. Y en el exterior del recinto se distinguen cuerpos sin cabeza que, a juicio de los estudiosos, aluden a la figura de San Sebastián. El genial pintor catalán denominó este cuadro Corrida litúrgica en su Diario de un genio, obra publicada por Tusquets Editores.
Los toros también están presentes en el cuadro titulado Torero alucinógeno. Se trata de un óleo sobre lienzo de gran formato, de 4 por 3 metros realizado entre 1969 y 1970 y que está expuesto en el Museo de Dalí de San Petersburgo, Florida. The Hallucinogenic Toreador, como se conoce en inglés, fue una obra muy importante en la carrera de Dalí. El escenario es una enorme plaza de toros, que es invadida de forma absoluta por las moscas. Esos insectos se convierten a veces en manchas o en círculos. Junto a esto, la efigie de la Venus de Milo se multiplica como si fuese una aparición. Como modelo para pintar el torero utilizó al matador de toros mexicano Juan de Dios Salazar. El propio Dalí asistió a la alternativa de este espada, que tuvo lugar en la plaza castellonense de Vinaroz el 8 de agosto de 1965. Su padrino fue Efraín Girón.
También cabe citar a Manuel Martínez Hugué nació en Barcelona en 1872. Es un pintor y escultor, destacado representante del noucentisme catalán de principios del siglo XX. Este fue un movimiento artístico e intelectual que surgió en Cataluña como reacción al modernismo. Su obra puede resumirse como una síntesis de clasicismo y primitivismo, dentro de la modernidad. Se formó en la Escuela de Bellas Artes de La Lonja y acudió con frecuencia a las tertulias de la taberna Els Quatre Gats, donde conoció a Picasso, Santiago Rusiñol, Joaquín Mir y a Isidro Nonell. En 1900 se trasladó a París, donde residió diez años. Allí recobró su relación con Picasso y entabló amistad con otros teóricos de la vanguardia, como Apollinaire, Modigliani, Braque y Derain. En esta época, trabajó en el diseño de joyas influido por la obra de su amigo, el escultor y orfebre Paco Durrio. En su producción artística conviven la tradición mediterránea, el clasicismo griego y el primitivismo de las culturas de Egipto y Mesopotamia, así como la vanguardia europea que asimiló durante sus años en París, concretamente el fauvismo y el cubismo. Sus obras, realizadas en bronce, piedra y terracota buscan el equilibrio entre el clasicismo noucentista y la modernidad. Entre los temas que trabaja en sus esculturas destacan escenas de tauromaquia y tipos populares como campesinos, bailarinas, toreros, la mujer y la tierra.
Y José Cros Estrems, quien se puede considerar como el último maestro del cartel taurino, nació en la localidad barcelonesa de Sitges en 1918, trabajó en la litografía Ortega durante más de veinte años, y de su pincel salieron una gran cantidad de carteles taurinos, que ilustraron los festejos de las décadas de 1960 y 1970. Afincado en Castellón desde los tres años, vivió muy cerca del coso taurino de Pérez Galdós de la capital de la Plana. Ello despertó su afición por la fiesta de los toros, ya que frecuentaba los corrales del mismo e incluso ayudaba a dar de comer a los astados en compañía de los mayorales de la plaza. Posteriormente, se trasladó en Valencia, donde ingresó en la litografía Ortega como aprendiz. Y allí desarrolló su carrera pictórica, de formación autodidacta, aunque estudió durante algunos meses en la Escuela de Artes y Oficios de la capital del Turia. En su producción destacan, sobre todo, los carteles dedicados a toreros, todos plenos de colorido y movimiento. Entre ellos, de espadas como Paco Camino, Juan García Mondeño, Antonio Borrero Chamaco, Paquirri, José María Manzanares, El Cordobés o El Niño de la Capea, quienes fueron algunos de los toreros en los que se inspiró. Falleció en Valencia en el año 2007.
Narrativa
En este apartado cabe citar a José María Sanjuán Urmeneta, periodista y escritor nacido en Barcelona el 8 de octubre de 1937. Ganó el Premio Nadal de novela en el año 1967 por su obra Réquiem por todos nosotros, un libro que marcó una época y creó un estilo brillante e innovador en la novelística del momento. También ganó varios premios de cuentos como el Sésamo, el Hucha de oro y el del Ayuntamiento de Jerez. Y publicó diversos ensayos periodísticos sobre temas muy variados.
Su producción literaria continuó con otra novela, titulada El último verano y dos libros de cuentos: Un puñado de manzanas verdes y El ruido del sol. En este se recogen quince narraciones taurinas de extraordinario interés, que escribió cuando ya estaba afectado por la enfermedad que le llevaría a la tumba en pocos meses.
Para redactar este volumen, Sanjuán disfrutó de una beca March de Literatura. Estos cuentos surgieron tras haber seguido José María al matador de toros Antonio Ordóñez durante todo un verano por esas plazas. Estos quince relatos tratan muy diversos aspectos relacionados con la tauromaquia. La mayoría de los mismos se centran en toreros quienes, por unas causas u otras, no pudieron alcanzar el éxito, o que se encuentran en el declive de sus carreras. Y todo ello reflejando las angustias, los miedos y las incertidumbres de quienes se visten de luces.José María murió en Pamplona el 5 de mayo de 1968, a la edad de 31 años.
Música
El célebre pasodoble La gracia de Dios, estrenado en el año 1880, es obra del compositor ilerdense Ramón Roig y Torné, nacido el 3 de agosto de 1849 y fallecido en Cartagena el 10 de mayo de 1907. Violinista y músico militar, formó parte de las bandas de música de Lérida, Barcelona, Burgos y Cartagena. Es autor de otras composiciones como Si vas a Calatayud, Tenerife y Sensitiva. Director de la Banda de Música de Infantería de Marina, la inspiración de Roig para componer su pasodoble, que es una obra considerada como maestra dentro del género y es una de las más interpretadas internacionalmente, surgió tras una curiosa anécdota que le sucedió con su amigo el compositor del pasodoble La Giralda.
Por su parte, el pasodoble Islas Canarias llegó a ser un himno no oficial de las llamadas Islas Afortunadas. Se utilizaba tanto en actos oficiales como no oficiales, y con él se concluían asimismo todas las fiestas en esta zona insular. La música del mismo, que fue estrenado en 1935, se debe al compositor catalán José María Tarridas. Un músico nacido en Sant Pol de Mar en 1903 y autor de otras obras, como la zarzuela titulada Clavelina, basada en una obra de Benito Pérez Galdós. Es el himno que utilizan los isleños en sus países de adopción cuando celebran un acto en la Casa de Canarias de su ciudad de residencia.
Y el músico catalán Jaime Teixidor Dalmau es el autor de Amparito Roca, que llegó a ser tan popular, que tarde tras tarde se interpreta en todas las plazas de toros. Su autor nació en Barcelona el 16 de abril de 1884. Tras un par de años al frente de la Banda de Música del Regimiento número 68 de Melilla, recaló en Carlet para dirigir la Banda de Música La Primitiva. Más tarde dirigió la Banda de Manises, el Círculo Instructivo Unión Musical de Valencia y la Banda Municipal de Baracaldo. Falleció en Bilbao en 1957. Este músico compuso y dedicó la partitura a una joven de la localidad, Amparo Roca Ibáñez, alumna de piano de la Academia que Teixidor había creado en esta localidad, con la ayuda de su hija, María Teixidor. Fue compuesto en el año 1925, cuando la joven Amparo contaba trece años de edad, y se estrenó en el mes de septiembre de dicho año, en el transcurso de un concierto celebrado en el teatro El Siglo.
Dos perlas
A título de ejemplo, no sobra recordar lo que en su momento escribió el alcalde de Barcelona, por entonces Pascual Maragall, en el texto de su catálogo de la muestra Picasso. Toros y Toreros que se inauguró en el Museo Picasso de Barcelona en octubre de 1993. Una exposición que recogía cerca de 200 obras, desde la litografía al lienzo, pasando por grabados, esculturas y cerámicas: “El joven Picasso, atraído por participar en el bullicio y de las inquietudes que mueven a Barcelona, intensifica en nuestra ciudad su asistencia a las corridas de toros. De esta manera, las pinturas de tema taurino alcanzan una nueva dimensión que entronca con la de otros artistas catalanes más o menos próximos, como Canals y Casas.” Un año después, este ayuntamiento, con otro alcalde al frente, proclamó a la ciudad contraria a las corridas de toros.
Y la película muda Blancanieves, de Pablo Berger, que se llevó hasta diez premios Oscar en el año 2012, también se alzó como la mejor película en lengua catalana en los V Premios Gaudí. ¡A pesar de ser muda!. El mundo al revés.









