Peligro, peligro, sin Vitoria, aunque con una San Sebastián que quiere levantar cabeza y una Bilbao que remonta, pero no lo que debe.
En un artículo anterior, “Los llantos taurinos de agosto”, lamentaba el desastre de la desaparición del ciclo de la Virgen Blanca por culpa de los taurinos primero y de los políticos después que fueron los que consumaron el crimen.
No hay que olvidar tampoco los desastres de La Coruña, otro año cerrada, y la ofensiva feroz anti en Baleares, con la que espero no puedan. Pero debemos centrarnos en lo vasco porque es eje central de agosto y no se puede perder porque el agujero sería grande. Agosto es mucho agosto pero sin ferias vascas no lo sería tanto. Apenas sería agosto. No podemos ceder ni un centímetro y sí alejar el peligro que las está acechando.
La Semana Grande de San Sebastián –minisemana taurina desde la última judiada de los políticos cerrando la plaza- es fundamental. El año pasado se salvó estupendamente con JT y este se han hecho unos carteles aceptables y el público no ha respondido espectacularmente, pero sí de forma razonable.
Tras los 25 años sin plaza y el heroico y simpar Manolo Chopera levantando otra, los donostiarras volvieron a la nueva, Illumbe, que sustituyó a la del Chofre, y parecía que ese tiempo en blanco, tan largo, había sido borrado de un plumazo, pero…
Murió el gran Manuel Martínez Flamarique y la cosa ya no fue igual con los hijos. Algunos de los carteles no se los merecía San Sebastián mientras la ofensiva de los antiespañoles aumentaba y el público se retraía.
Terminaron vendiéndola al Ayuntamiento, operación que nunca he tenido clara. Desde luego nada positiva para el mantenimiento de los toros en San Sebastián.
Después vencieron los políticos de la dictadura vasca y se pasaron años muy malos. Hubo de nuevo –tras otro cambio político sin mayoría los ayatolás- feria taurina y carteles, pero falta algo. Illumbe debe hacer cada año un ferión hasta consolidarla del todo. El eje Donostia-Bilbao es fundamental. La encuentro como tambaleante. Huelo el peligro. Somos corderos en medio de lobos.
Los independentistas etarras asesinaban hasta que empezaron a chupar, y cómo, del presupuesto. Otros partidos nuevos también querían acabar con todo hasta que les han puesto la teta en la boca y no paran de engullir. Pobre España en esta locura nacional.
En Illumbe hubo tres buenos carteles, con entradas aceptables, y uno que bajaba bastante, el de los hermanos Adame, con público escaso. Allí hay que montar ahora carteles rematadísimos para no perder la clientela ni … la plaza.
Y en la crisis de Bilbao, la tercera feria de España, el público no vuelve sino a cuentagotas. El año pasado escribí las circunstancias que llevaron al bajón:
1.- Se acabó la gran etapa feliz de los muchos abonos comprados y regalados por las empresas.
2.- Se demostró desde entonces que hay una magnífica afición…pero no suficiente. Y lo que les gusta son las figuras porque es cuando va.
3.- Los precios siguen sin bajar lo que es causa fundamental de la falta de público. Y cuidado que el público que se va es muy difícil que vuelva aunque le ofrezcan grandes condiciones. (No olviden nunca el caso reciente de Sevilla).
4.- Se achacaba en años anteriores a las combinaciones de toros y toreros algunos defectos, como que los días toristas no eran tanto por los carteles y que los de figuras faltaba rematar.
5.- Pero este año hubo entradas pobrísimas algunos días -¿dónde está la afición?- y los carteles eran buenos.
Ni Victorino tuvo el tirón deseado y el de los miuras fue nulo. Ni Ponce ni ninguno. Tras la asombrosa actuación de Enrique el viernes no fue ni uno más al día siguiente. Si acaso, alguno menos. Y era fin de semana, sábado. Sólo el cartel del lunes –sello Matilla- bajaba pero con Ferreras de refuerzo, uno de los toreros del año. Los toristas tenían todos los alicientes de toros y toreros, con Urdiales, Escribano y Ureña. Y el de los miuras, día lluvioso, tenía morbo y despertaba curiosidad. Pues…la música y acá.
No se notó el cambio de Morante por Perera con la mejor entrada de la feria. Y con las otras de figuras muy aceptable la asistencia, pero con mucho hueco.
Así que hay afición pero poca y generosa. Se nota no obstante que ven poquitas corridas al año y se pirran por las estocadas de efectos rápidos que valoran más que todo lo anterior. Y una admiración, que a veces se puede entender y otras no, por Urdiales y Garrido sin tirón en taquilla, con la que colabora Matías, un presidente que hizo una encomiable labor durante años pero que se le ha pasado el arroz.
Ahora hace falta que vuelva la masa que iba antes gratis y pase por taquilla (peliagudo) y para eso pongan entradas asequibles y sigan ofreciendo tan buenos productos. Peligro la carestía que hay que espantar.
Y paren la labor de los antis, que es tan correosa como venenosa. Más peligro.









