Domingo, 27 de agosto de 2017. Plaza de toros de Chelva. Aceptable entrada en tarde entoldada. Erales de Aida Jovani, bien presentados y de excelente juego. El tercero fue premiado con la vuelta al ruedo. Rodrigo Ortiz, oreja. Manuel Martín, oreja. Santiago Sevilla, dos orejas. Andrés Alemany, oreja tras aviso. Jorge Pérez Presencia, dos orejas y rabo. Presidio Alejandro Rández, presidente de la peña taurina local.
El festejo taurino con motivo de las fiestas de la Virgen del Remedio de la localidad valenciana de Chelva volvió a consistir en una novillada sin picadores con participación de los alumnos de la escuela de tauromaquia de Valencia, en el que figuraba también un invitado de la escuela de Salamanca.
La centenaria plaza de Chelva registró una más que satisfactoria asistencia de espectadores, quienes se animaron a subir la cuesta que conduce desde el centro de la población al lugar donde se emplaza el coso taurino, junto con el campo de fútbol y el cementerio municipal. La sociedad musical Santa Cecilia de Chelva se encargó de amenizar el espectáculo.
Para calibrar las condiciones del quinteto de actuantes se eligió un lote de erales de la ganadería castellonense de Aida Jovani. Compusieron un conjunto de astados bien presentados, con cuajo y preciosas hechuras, que dieron un excelente juego para los toreros. Obediente, con celo y repetidor el primero, cuyo único lunar fue una cierta tendencia a mansear. Muy enrazado y sobrado de movilidad el burraco segundo. De hechuras era un dije y su excelente comportamiento estuvo a tono con su presencia. Asimismo burraco el bonito tercero, que resultó excelente por su embestir franco, su calidad, su clase y su forma de humillar y repetir las embestidas. Fue ejemplar de lujo de nombre Espabilado. También se movió y tomó las telas sin descanso el cuarto, otro astado de nota. Y el casi berrendo quinto embistió con celo, aunque siempre por la línea de la exigencia.
Abrió plaza el mexicano Rodrigo Ortiz, quien se lució con las banderillas- Y se mostró compuesto, paciente y despacioso con la muleta, en una labor bien argumentada y de buen aire, que tuvo un acertado remate con los aceros.
El alumno de la escuela taurina de Salamanca Manuel Martín, puso de manifiesto un toreo recio, con aires camperos en el que sobresalió por su buen oficio y su sentido de la ligazón.
Santiago Sevilla, uno de los alumnos más veteranos de la escuela, plantó cara con decisión y disposición a su oponente, en un trabajo en el que sufrió una fuerte voltereta que no hizo mella en su decisión.
Andrés Alemany hizo gala de entusiasmo, entrega y espíritu comunicativo a largo de toda su actuación. Brilló con las banderillas, y luego en la muleta trasteó firmando un trabajo cuyos ingredientes fueron la quietud y la decisión, en el que se mostró enfibrado, comunicativo, y en todo momento en novillero con ganas de ser.
Jorge Pérez, quien como suele ser habitual estuvo acompañado desde el tendido de un grupo de monjas, se fue porta gayola recibir a su oponente, al que lanceó con vibración rematando con faroles de rodillas. Luego muleteó con buen trazo y tratando de someter a su oponente, y terminó echando la rodillas en tierra, muy enrazado y mostrando sus evidentes ganas de ser. Actitud y compromiso no le faltaron.
Destacaron en sendos quites al alimón los alumnos Borja Collado y Alejandro Contreras.









