La poca entrega del ganado hizó inútiles los esfuerzos de los diestros en el arranque de la feria de Albacete.
Albacete, 8 de septiembre
Primera de feria.
Media entrada.
Toros de Conde de Mayalde, el segundo corrido como sobrero, desiguales de presencia, justos de fuerza y sin fondo.
Román (de cobalto y oro), ovación tras aviso y silencio con otros aviso.
Molina (de azul noche y oro), ovación y ovación tras aviso.
Ismael Martín (de grana y oro), ovación en su lote.
Se desmonteró al banderillear al quinto José María Arenas.
Paco Delgado
Fotos: Alberto Núñez Aroca
Un año más la Feria de Albacete marca el rumbo del inicio del tramo final de la temporada y aunque su clientela es fiel y a diario llena su plaza, el calor, 36 grados marcaban los termómetros al comienzo de la función, hizo en esta ocasión que la asistencia a la corrida inaugural en el día grande de las fiestas no alcanzase el nivel de otros años.
Calor también en el ruedo con Román, que se lució al poner en suerte y quitar al toraco de más de 600 kilos que abrió plaza y abono. Subió la temperatura con un inicio de faena rodilla en tierra y citando muy de lejos para enjaretar un puñado de derechazos y uno de pecho templadísimos. En ese son se mantuvo ya en pie, respondiendo el cornúpeta con nobleza y fijeza extraordinaria y abundando el valenciano por ese pitón derecho antes de que su oponente se acabase y en el ambiente flotase la sensación de que se habían quedado cosas en el tintero.
100 kilos menos pesó su segundo, que quedó muy mermado tras una voltereta al salir del caballo. Román, muy serio y firme, justificó su inclusión en el cartel dándolo todo en una labor muy voluntariosa y a más en la que sacó todo lo que tuvo el de Mayalde. El bochorno también afectó al ganado.
Se protestó por su poca presencia el sobrero que hizo segundo y con el que Molina se hizo ovacionar al veroniquear rodilla en tierra y se llevó un volteretón al quitar tras un primer tercio inexistente ante la endeblez de un morlaco que apretó hacia adentro en banderillas y se aculó en tablas luego, haciendo imposible que su matador le diese un solo muletazo.
Se dejó sin picar al quinto, con el que Molina fue todo disposición, tirando de paciencia para sacar partido de un antagonista tardo y parado que entraba al paso, cuando lo hacía, y del que estuvo muy por encima.
Gustó Ismael Martín en su presentación en Albacete, tirando de variedad capotera y exposición y alegría banderilleando a su primero. Muy valiente, entregado y esforzado sacó un trasteo que no tuvo más vuelo debido a los altibajos de un toro que fue muy a menos. Fenomenal la estocada.
Volvió a entusiasmar al banderillear al grandón sexto, dejando llegar muchísimo y haciendo una exhibición de facultades físicas. En el último tercio sólo cupo volutad. La nula trasmisión del toro hizo inútil cualquier intento de brillantez en su quehacer más allá de los intentos y probaturas. Contundente otra vez con el estoque.










