Curro Valencia, 30 años de una tragedia no anunciada

Se cumplen tres décadas de aquel 27 de julio de 1996, cuando un cúmulo de coincidencias y circunstancias no previstas dieron un trágico resultado. Curro Valencia murió en el coso de Monleón una tarde de toros. No estaba prevista su actuación aquel día, pero el destino así lo quiso.

Las cosas se torcieron desde el primer momento. Ya en el reconocimiento previo de los toros surgieron problemas y los veterinarios desecharon varios de los ejemplares de la corrida de Giménez Indarte anunciados para el que iba a ser el octavo festejo de aquella feria de julio. El ganadero trajo más toros desde su finca de Jaén hasta completar un total de más de veinte animales contando con los que la empresa trajo de Carlos Núñez en previsión de que no se aceptasen los titulares y algunos sobreros de Ortega Sánchez que seguían viviendo tan tranquilos en la Venta del Saler. Pero los facultativos siguieron en sus trece y en el reconocimiento previo al sorteo, desecharon el encierro inicial de Giménez Indarte aún cuando repescaron cuatro y completaron el encierro con dos toros de Carlos Núñez. Sin embargo los toreros, o al menos sus representantes, no estaban dispuestos a aceptar la decisión de la autoridad.
Tras más de tres horas de tira y afloja, de conversaciones y discusiones más o menos airadas y a veces crispadas, no se llegó a un acuerdo. Los toreros solicitaron, como última postura, el que se repescara otro toro más de la ganadería titular. Algo que los veterinarios no estaban dispuestos a admitir y a lo que se negaron en redondo. Ya les parecía mucho haber repescado esos cuatro como para tragar con otro más. Las posturas eran ya definitivamente encontradas y los tres diestros, José María Manzanares, que se iba a despedir de la afición valenciana en esa función, Enrique Ponce y Vicente Barrera, acogiéndose a su derecho reglamentario, se cayeron del cartel.
Eran casi las tres de la tarde y dada la expectación que había creado esa corrida -era la única en la que se acariciaba el lleno- la suspensión no entraba en los planes de la empresa -que, admitiendo que ya no tenía remedio el haber comprado en encierro de Giménez Indarte, había hecho todo lo que estuvo en su mano para arreglar el contencioso-, por lo que, deprisa y corriendo, se montó otro cartel con los toreros que más a mano se tenía y cuya inclusión estaría más que justificada.
Así pues, se llamó a Juan Carlos Vera, Víctor Manuel Blázquez, que estaba en Denia, en la playa y no llegó a Valencia hasta casi la hora de hacer el paseíllo, y Javier Rodríguez. Tres toreros que se habían quedado fuera de las combinaciones feriales y que ahora iban a tener la oportunidad de torear en el abono, aunque fuese por la vía de la sustitución.
Pero el festejo había nacido con mal fario y no se iba a enderezar así como así. Muy al contrario, los momentos previos al paseíllo fueron de tensión y nerviosismo ya que la gran mayoría de la gente, que no sabía nada de lo sucedido por la mañana en los corrales, se enteró de los cambios habidos en el cartel una vez sentados en sus localidades, cuando ya no cabía el derecho a la devolución del importe de las entradas.
El mal humor del público -que no valoró el esfuerzo de Juan Carlos Vera ni la capacidad de Víctor Manuel Blázquez, que cortó la única oreja de la tarde, ni el arrojo de un Javier Rodríguez que fue arrastrado por el ruedo enganchado a un pitón de su enemigo- fue la nota general del festejo hasta que tocaron a banderillas en el cuarto. Curro Valencia, al que habían avisado un rato antes de la corrida para que se vistiese de torero, trastabilló ante la cara del toro y cayó delante de éste.
El animal, de nombre “Ramillete”, marcado con el número 66 y 510 kilos de peso, hizo por él y le empitonó varias veces, dejándole desmadejado en la arena. Llevado apresuradamente a la enfermería poco se pudo hacer allí por él y tras unos minutos en los que un silencio denso y agobiante se adueñó de la plaza, por megafonía se anunció la muerte de este honrado torero que entraba así en la gloria de la tauromaquia.
Nacido en la localidad valenciana de Benagéber, el 30 de noviembre de 1948, Francisco Gázquez Fernández durante la temporada de 1972 toreó ya sin caballos. El 11 de junio de 1978 se presentó en Las Ventas para dar cuenta de un encierro de Lupi en unión de Crisanto Burgos “El Santi”, y Jesús Márquez.
Tras hacer a pie el recorrido de Valencia a Madrid, vestido de torero, para pedir una oportunidad, el 25 de abril de 1982 tomó la alternativa en la plaza de Las Ventas, siendo sus acompañantes de caminata los que completaron aquel cartel. Manuel Sales fue el padrino y José Hernández “El Melenas” el testigo. “Ventero”, de Puerto de San Lorenzo, fue el toro con el que se convirtió en matador de toros. Toreó poco durante las siguientes temporadas y en 1987, después de participar en dos corridas de toros, anunció su retirada pasando a las filas de los de plata, actuando a partir de entonces con la práctica totalidad de novilleros y matadores valencianos.

Síganos también en:

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO

Para leer a continuación...

Se cumplen tres décadas de aquel 27 de julio de 1996, cuando un cúmulo de coincidencias y circunstancias no previstas dieron un trágico resultado. Curro Valencia murió en el coso de Monleón una tarde de toros. No estaba prevista su actuación aquel día, pero el destino así lo quiso.

El  novillero valenciano Juan Alberto ha cortado dos orejas esta tarde en la feria de la localidad vallisoletana de Íscar. Se han lidiado novillos de Río Grande muy serios y con cuajo de toros. El balance del festejo ha sido: Borja Escudero oreja y oreja. Andrés García saludos desde el tercio en los dos de su lote. Juan Alberto …

Mont-de-Marsan (Francia), 26 de julio. Última de la Feria de la Madeleine. Cinco toros de Victorino Martín y uno, cuarto, de José Cruz. Morenito de Aranda, silencio tras aviso y silencio tras aviso. Román, ovación y palmas. Juan de Castilla, silencio tras aviso y silencio.

Beaucaire (Francia), 26 de julio. Toros de María Guiomar Cortés de Moura. Diego Ventura, ovación y dos orejas. Clemente, oreja y dos orejas. Pablo Aguado, silencio y silencio.     Orthez (Francia), 26 de julio. Primera de feria. Matinal. Novillos de El Palmeral. Mario Vilau, ovación tras aviso y oreja. Salvador Herrero, silencio tras aviso y …