Juan Leal hace lo mejor en Las Ventas.
Madrid, 20 de abril.
Plaza de Las Ventas.
Corrida del Domingo de Resurrección.
Media entrada.
Toros de Palha.
Rafaelillo, silencio y silencio.
Juan Leal, ovación y vuelta al ruedo.
Francisco de Manuel, silencio en su lote.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
Seria corrida con toros de Palha, bien presentados, encastados y escasamente propicios para el lucimiento, que fueron duramente afligidos en el caballo llegando al último tercio con pocas opciones de triunfo. Juan Leal con la máxima disposición, entrega y derroche de valor, supo aprovechar las escasas oportunidades de lucimiento, bajó la mano, en los de su lote, conectó con el público que apreció, además, su calidad estoqueadora y sus ganas de salir por la Puerta grande, que se vieron truncadas al denegar trofeos el Presidente. Aún así salió como triunfador de la tarde demostrando que tiene posibilidades de éxito para enfrentarse a lo que le pongan. Rafaelillo tuvo momentos de lucimiento por el pitón derecho en su primero y en el otro las escasas probabilidades de estacar le hicieron acortar faena. Francisco de Manuel se enfrentó a uno sin transmisión que fue a menos, el otro estuvo a la defensiva, con peligro y manseando.
Poco recorrido tuvo en el capote de Rafaelillo el que abrió plaza. Peleó en el caballo y fue castigado en las tres varas que recibió. Semigenuflexo y por doblones inició de muleta. En las tandas que realizó, en el tercio, a media altura, por el pitón derecho consiguió ligar, algunos tuvieron calidad, el toro mostró casta, pasó enterándose, aguantó miradas y parones, lo intentó animadamente pero escaseó el mando. Bregó en su segundo con el capote. Juan Leal realizó un lucido quite por saltilleras. En la muleta el astado, con más presencia que fondo, fue a menos y su escaso poder negó emoción alguna, circunstancia que aprovechó el matador para abreviar.
Juan Leal bregó con lucidez capotera a su primero. Brindó al público. Citó desde los medios con la muleta en el inicio de faena. Por el pitón derecho soltó la cara al final del muletazo. En el tercio consiguió con la izquierda cuatro meritorios muletazos de a uno, continuando con otra serie irregular por el mismo pitón y tragando. Provocó con valor en la distancia corta para que no decayera el ritmo destacando en dos ayudados por bajo, mirando en uno de ellos al tendido. En su segundo, cinqueño, fue a recibir a portagayola, el toro no pasó quedándose delante, se levantó en un inverosímil alarde de facultades, el astado le persiguió tirándole viajes y aunque quebró, en la persecución, uno le alcanzó afortunadamente sin consecuencias. Brindó al público. Inició en los medios semigenuflexo y con rodilla en tierra a veces. Se desplazó el toro hacia el tercio, ligó muletazos con la derecha a media altura cerca de la cara, arriesgando por la mansedumbre y los arreones. Por el izquierdo los dio con poderío, buen trazo, de a uno, pasando con lentitud, exponiendo y máxima disposición por parte de Juan. Al entrar a matar se entregó, fue prendido por la chaquetilla y por suerte sin cornada. Volvió a entrar cobrando una estocada. El Presidente no concedió trofeo que fue reclamado insistentemente por el público.
El primero de Francisco de Manuel humilló en el capote con continuidad, cierta transmisión y nobleza. Juan Carlos Rey saludó en banderillas. Inició con la muleta por el derecho dejándole el viento al descubierto, razón por la que tuvo que bajar la mano arriesgando considerablemente y con escasa transmisión. A base de aguantar los consiguió de a uno. Cuando se lo pasó con la izquierda cayó el astado al suelo teniendo que ayudarle a levantarse. A partir de ese momento terminaron las opciones. El que cerró plaza, castigado en varas, tuvo escaso desplazamiento. Se ayudó con la voz y aunque entró a la muleta lo hizo con un embroque peligroso, soltando la cara y sin posibilidad de conectar con el respetable.








