Ayer se cumplió un cuarto de siglo desde que una perforación intestinal acabó con la vida del matador de toros Julio Robles. Contaba 49 años de edad.
Pero su desgracia había comenzado el 13 de agosto de 1990 en Béziers, cuando un toro de Cayetano Muñoz le cogió mientras lo toreaba a la verónica, provocándole una gravísima lesión en la parte baja del raquis cervical que le ocasionó una tetraplejia incompleta que le condenó a una silla de ruedas.
Aunque nació en Fontiveros (Ávila) el 4 de diciembre de 1951, Julio Robles siempre se consideró un torero de Salamanca, puesto que se crió en La Fuente de San Esteban.
Tras los éxitos conseguidos en Sevilla y Madrid en 1972, tomó la alternativa en la Monumental de Barcelona el 9 de julio de aquel mismo año. Diego Puerta fue su padrino y Paco Camino el testigo, lidiando toros de Juan Mari Pérez Tabernero.
Poco a poco fu abriéndose camino hasta llegar a ser tenido como uno de los toreros más importantes del último cuarto del siglo XX, logrando salir a hombros de Las Ventas hasta en tres ocasiones.
Para conmemorar este vigésimo quinto aniversario, la Federación de Peñas Taurinas Helmántica y el Ayuntamiento de Salamanca han organizado una serie de actos que tendrán lugar este próximo fin de semana.









