Una fuerza de la Naturaleza, habla del sentido de la tauromaquia.
El apoderado Julián Guerra ha sido protagonista del último coloquio celebrado en la noche del martes, día 24 de marzo, en la sede del Club Cocherito de Bilbao. El acto, en el que el salmantino no dejó a nadie indiferente, fue conducido por Sabino Gutiérrez, expresidente de la entidad anfitriona, y Rafael Ferrer, miembro de la Junta Directiva.
Julián Guerra transmitió ante los socios y aficionados del decano de los clubes taurinos la misma vehemencia que manifiesta cuando se dirige a sus poderdantes durante las corridas y cada una de las escasas preguntas que se le pudieron formular durante la charla provocó un torrente de ideas y conceptos que el apoderado defendió con entusiasmo y una fortísima convicción. Así, tras una introducción en la que se habló de sus comienzos como novillero y matador (tomó la alternativa en 1996 en su ciudad natal), al preguntarle por la admiración que aseguró profesar por José María Manzanares (padre), hizo un completo repaso a todo lo que, para él, supone el toreo, convirtiendo la respuesta en una larga y profunda exposición sobre el sentido de la tauromaquia.
Más allá del apasionamiento con el que exteriorizó sus ideas, Julián Guerra abordó un surtido de temas y reflexiones tratados con su personal estilo. Entre ellos, destacaron La importancia de la entrega, La principal distinción entre toreros, Los terrenos son todos del torero, Una forma única de torear, Las empresas y las oportunidades de los nuevos toreros, etc.
Sobre Borja Jiménez, su actual torero, ensalzó su mentalidad y su capacidad, si bien apuntó que es demasiado buena persona y que para ser figura hace falta ser un poco menos bueno. Explicó la trastienda del reto público lanzado por Borja Jiménez a Roca Rey durante la presentación de los carteles de San Isidro para medirse en un mano a mano, con toros de Victorino Martín, en la próxima Feria de Otoño, en un contexto de cesiones a la empresa que cree que no fueron suficientemente reconocidas.







