La novillada de Aida Jovani de la segunda clase práctica, tuvo una irreprochable presencia dentro de la desigualdad de hechuras y variedad de pelaje. Impecables. Alguno incluso con cuajo. Agradables de cara. Al tercero, bueno, obediente y con cierta clase, se le dio la vuelta al ruedo en el arrastre. Los restantes también tuvieron su partido. El Pero como en (casi) todas las familias, siempre hay una oveja negra. Y ésta fue el eral que cerró la función: precioso jabonero sucio, pero que nunca quiso saber nada de los engaños. Distraído y manso ya de salida, llegó a la muleta aquerenciado en terrenos de toriles de donde ya no salió hasta que las mulillas se lo llevaron. Pablo Lozano, de la escuela de Algeciras, lo intentó siempre por el buen camino, aunque el viento le molestó en alguna ocasión. Bajó la mano en algunos pasajes, componiendo bien, y pasó algún apuro. En banderillas anduvo un peldaño por bajo de lo discreto. Dennis Martín, de la escuela de Almería, estuvo muy seguro y decidido con las banderillas, ejecutando mejor que clavando. Con un cierto sentido del temple, se lo pasó cuantas veces quiso aunque no pudo evitar una fuerte voltereta y un final algo atropellado. Las dos orejas que cortó fueron un regalo de Navidad adelantado. Del valenciano Bruno Gimeno salieron los momentos de mayor calidad de la tarde. Con los palos también ejecutó mejor que clavó y en la muleta sacó a relucir una personalidad destacada. Manejó la muleta muy …






