La afición taurina de Sevilla daba el pistoletazo de salida a su abono en un domingo de Resurrección cargados de motivos para la expectación con un cartel sumamente atractivo. Un cartel donde se preveía una tarde de triunfos y en donde se cumplió la profecía de tarde expectación, corrida de decepción. Los cuvillos salvando el quinto, decepcionaron, anduvieron faltos de fuerza y casta.






