Que siga el cachondeo. Valencia convertida en plaza de Segunda B. Lo del presidente es de pena y tristeza. Se pasa por el forro la dignididad de una plaza histórica. Si quien le nombra tuviera vergüenza, lo cesaría sin esperar a que saliera el sol. La Feria taurina también ha tenido su nitot indultat: "Pasmoso", un magnífico toro...pero no un toro excepcional. ¡Fuera del palco! gritaban unos aficionados sensatos, de los pocos que quedan en esta plaza. Vergüenza...o sin vergüenza. Si la tuviera, desaparecería sin dejar ni rastro.






