Cuando la feria de fallas es ya historia, consumida como esos magníficos monumentos de cartón y madera que le dan forma, reducidos a ceniza, convertidos en humo, en una extraordinaria alegoría de lo que es nuestro paso por este río que va a parar al mar que es el morir -Jorge Manrique-, al margen de esta reflexión, baldía para casi todos, en lo taurino deja notas de no poco interés.






