Emilio de Justo, pletórico, y Fernando Adrián, con luces y sombras, aprovechan los dos mejores toros de La Quinta. Albacete, 13 de septiembre Sexta de feria. Dos tercios de entrada. Toros de La Quinta, desiguales de presencia y juego, destacando quinto y sexto.. Miguel Ángel Perera (de hueso y oro), ovación tras aviso y silencio. Emilio de Justo (de canela y oro), ovación y dos orejas. Fernando Adrián (de blanco y oro), oreja y oreja. De las cuadrillas destacó Morenito de Arles, que se desmonteró tras parear al quinto. Paco Delgado Fotos: Alberto Núlñez Aroca Uno de los signos distintivos de la feria de Albacete es, desde luego, el toro que en ella se lidia, un punto, o más, por encima del que se pide -y muchas veces se abusa- para plazas de segunda y también con frecuencia asimilado a lo que se exige en las más serias plazas de primera. Y uno de los alicientes de la sexta función del abono era, precisamente, el toro. Repetía, tras la gran tarde que dieron sus toros en este serial el año pasado, La Quinta, ganadería por otra parte a la que se le da muy bien Albacete. Pero hubo que esperar a que se lidiase el quinto para que la tarde se fuese arriba y se confirmase la buena sintonía entre esta ganadería y esta feria. Se estiró a la verónica Emilio de Justo al recibirle y se lució de nuevo al quitar por chicuelinas. Tuvo este toro …






