Ayer, en un acto multitudinario en el cementerio de la ciudad valenciana de Alcira, tuvo efecto el sepelio de Adrián Hinojosa, el niño de ocho años que quería ser torero y cuyo sueño ha sido truncado por el cáncer. Antes, en la abarrotada iglesia de Santa Catalina, también en la capital de La Ribera, se celebró la misa funeral por Adrián.






