Enrique Ponce, que ocupó la vacante dejada por el lesionado Cayetano, y López Simón abrieron de nuevo la puerta grande tras cortar dos orejas cada uno a una noble y floja corrida de Juan Pedro Domecq de la que sus matadores estuvieron muy por encima. Perera perdió su premio al matar mal. Valencia, 18 de marzo. Octava de feria. Casi lleno. Cinco toros de Juan Pedro Domecq y uno, sexto, corrido como sobrero, de Parladé, correctos de presentación, nobles y justos de fuerza. Enrique Ponce (de blanco y oro), silencio tras aviso y dos orejas tras otro aviso. Miguel Ángel Perera (de hoja y oro), ovación tras aviso en su lote. López Simón (de rosa y oro), oreja con aviso y oreja. De las cuadrillas destacaron Javier Ambel y Yelco Álvarez.






