Castellón, 10 de marzo. Quinta de feria. Lleno. Toros de Victorino Martín, muy en el tipo de la ganadería aunque de poca presencia, justos de fuerza y casta. El Fandi (de púrpura y oro), silencio y silencio. Castella (de grana y oro), pitos tras tres avisos y silencio con otro aviso. Varea (de verde hoja y oro), oreja y palmas. De las cuadrillas destacó Raul Martí. Paco Delgado Treinta y seis años después de lidiar su primera corrida en esta plaza y tras cinco de ausencia, la ganadería de Victorino Martín volvía a estar anunciada en Castellón. Y si en su debut actuaron toreros considerados especialistas en estos toros, Ruiz Miguel, Miguel Márquez y Víctor Méndez, ahora se anunciaban para medirse a sus toros dos figuras, acostumbradas a otro tipo de encaste y comportamiento, y un diestro local que quiere abrirse camino como sea y a cualquier precio. Todo estaba preparado. Magnífico ambiente, ilusión en la gente, los burladeros decorados con la A coronada en honor al mítico ganadero desaparecido. Divisas negras en señal de duelo, la gente con ganas de toros... Y poco antes de las cinco comienza a llover a lo bestia. Hubo que esperar cosa de media hora para que, tras reacondicionar el ruedo, arrancase la corrida. Otro chaparrón al ratito. Y ahora vuelve a caer agua con fuerza e intensidad. Bueno, el aficionado lo aguanta todo pero aún tenía que soportar otro jarro de agua fría. Y este calaría más en su ánimo: la corrida …