No sé si es por el tremendo auge de las llamadas redes sociales, por el éxito de los programas de la tele en los que se hace protagonista a cualquier mindundi sin preparación, oficio ni beneficio y al que se tiene en pantalla un montón de horas al día, por el afán de figurar o por qué, pero la gente ahora es capaz de hacer cualquier cosa -y el ridículo es lo que más se lleva- con tal de salir en los papeles y de estar, como decía aquella, en el candelabro.






