Los aficionados que llenaron La Maestranza sevillana, y los miles de espectadores que siguieron el festejo a través de la televisión, asistieron el pasado día 16 de abril -fecha ya para los anales- a un nuevo prodigio y vieron, en vivo y en directo, cómo se explica el toreo y cómo es capaz de conseguir un efecto mágico y contagioso que no tiene parangón en ningún otro espectáculo.






