Que los milagros existen, a pesar de lo que piensen escépticos de toda laya y condición, es algo que parece probado. Que se lo pregunten, si no, a Vicente Ruiz «El Soro», quien tras veinte años cojo y apartado de su profesión, torero, vio cumplido su sueño: volver a torear. Claro que tras este prodigio había no poco esfuerzo y sacrificio. Cerca de cuarenta operaciones quirúrgicas, dolorosísimas sesiones de recuperación y rehabilitación, miles de horas de gimnasio y fisioterapia, una dieta espartana, dos años de reclusión casi monacal en el campo... y una fe inquebrantable hicieron posible lo que nadie creía: el 17 de agosto de 2014, en la plaza de toros de Játiva, El Soro volvió a torear.