Sábado 24 de junio de 2017. Plaza de toros de Utiel. Aceptable entrada en tarde calurosa. Novillos de Torrestrella, bien presentados y de buen juego. Francisco de Manuel, saludos. Miguel Senent Miguelito, dos orejas. Miguel Polope, ovación. Jordi Pérez, oreja. Rodrigo Ortiz, palmas tras dos avisos. Presidió Julia Mateos de Dios. Miguelito salió a hombros. La plaza de toros de Utiel fue escenario de una clase práctica organizada por la empresa Antonio Peinado en colaboración con la Escuela de Tauromaquia de Valencia. Lo cierto es que este tipo de festejos suponen toda una bocanada de aire fresco, un relax y una reconciliación con lo auténtico de la fiesta. Después de lo que se ha vivido en los últimos días, tanto con la muerte de Fandiño como con las cerriles y repulsivas reacciones, por otra parte habituales en la redes sociales, de los descerebrados de turno. Y los ataques a la fiesta y a sus plazas, como la de Madrid, desde ayuntamientos gobernados por políticos inclusivos, sostenibles y sectarios hasta decir basta. Ayer fue un relajo ver a cinco chavales que quieren ser toreros. Frente a una novillada de un hierro de prestigio, en medio de un ambiente amable y festivo, y unos toreros llenos de ilusión e incluso de ingenuidad. Y en este marco, es de alabar que tanto la Diputación de Valencia como la empresa del coso utielano se decidiesen a tirar para adelante con este festejo. Sin pretensiones económicas, sino solo con el afán de promocionar la fiesta y ayudar …






