La peña Los Machacos de Valencia está de luto. El fallecimiento de Francisco Puchol - Quixal ha caído como mazazo entre sus socios. El bueno de Paco Puchol recibió hace un par de años la distinción que acreditaba a su padre, el célebre galerista valenciano del mismo nombre, como Machaco de Honor. Éste, natural de Vinaròs, fue un gran aficionado a los toros. Y junto a otro vinarocense de excepción y machaco como Jaime Sanz, recorrió en su momento toda la geografía taurina española siguiendo a un torero que despertó unas extraordinarias expectativas, como Juan Serrano Finito de Córdoba. Su hijo Paco, al recibir la placa que acreditaba a su padre como Machaco de Honor, manifestó su deseo de ser parte integrante de esta peña. Y lo era de corazón, de iure y de facto, para orgullo de los componentes de la misma. Una peña que se mantiene unida y que últimamente parece que algún tuerto la haya mirado. Hace apenas dos años falleció uno de sus nueve componentes, el bueno de Vicente García, gerente de la Casa de los Caramelos, gran aficionado y mejor persona. Este año, la alegría fallera se ha visto empañada por la cornada que ha sufrido su ilustrísimo portavoz, Marcelino Belenguer y Aparicio, insigne diseñador gastronómico, de la que está recuperándose con tanta casta como raza. Con todo, todas estas cosas hacen sentir a la peña mucho más fuerte y más unida. Una peña antiestatutaria e iconoclasta, amante de la fiesta de los toros …






