La ganadería de la Palmosilla fue la gran triunfadora de la pasada feria de San Fermín. Tras su triunfal debut en 2019, revalidó este éxito de una manera aplastante el 10 de julio. Siete orejas se repartieron Rafaelillo, Manuel Escribano y Leo Valadez de Sombrerito, Pueblerino, Vinatero, Memorable, Remilgado y Arrumbadito. Javier Nuñez, representante de este hierro tarifeño no cabe en sí de gozo. Enrique Amat “En 2019 éramos una novedad, fue una sorpresa. Debutábamos y no teníamos nada que perder. Incluso la gente se mostraba escéptica y cuestionaba nuestra entrada en los carteles y la decisión de la Meca de anunciarnos en Pamplona. Y luego nos llevamos el trofeo Carriquirri de la Casa de Misericordia a lo mejor corrida, y al mejor toro con Tinajón. También Brujito fue premiado por el Club Taurino. Y nos dieron la Alpargata de Honor del nuevo Casino Provincial al mejor encierro. Habíamos puesto el listón muy alto. Por tanto, este año la responsabilidad era enorme, y yo viví una tensión muy grande. Tanto es así, que en la plaza lo pasé mal por la gran responsabilidad que teníamos. Y lo estoy empezando a disfrutar ahora. Antes no. Esa tarde del 10 de julio iba viendo que aquello superaba nuestras expectativas según salían los toros. Porque no es fácil en plazas de primera, como la de Pamplona, y con el trapío que se exige al toro de Pamplona, que todos los toros embistan. Y todos los nuestros posibilitaron el triunfo. Yo pensaba que alguno no saliese bueno, pero cuando vi que el sexto también embestía ya …