En qué consisten estas jornadas: El fin de unas jornadas como estas es llegar a “parar, templar y mandar” en la propia vida, con la ayuda de Dios; nos paramos a pensar con calma en lo importante, y tratar de poner un poco de orden en las ideas, familia, trabajo, vida cristiana, amistades… ¿Está cada cosa en su lugar? ¿Tengo que redimensionar algún aspecto de mi vida? Son unos días en los que nos dejamos mirar por Dios para templar mejor las embestidas de la vida, en compañía de buenos amigos. Jesús es el mejor los aficionados, de los consejeros, de los apoderados. Atrévete a redescubrirle, a conocerle mejor, a tratarle y amarle. Estas jornadas te pueden ayudar a mejorar tu vida humana y cristiana. Antonio Bienvenida, Álvaro Domecq, Luis Miguel Dominguín, Antonio Ordóñez, Andrés Hernando, Frascuelo, Uceda Leal, Andrés Vázquez, Diego Urdiales, Lucio Sandín, David Silveti… se han beneficiado de esta experiencia junto a una lista interminable de matadores, rejoneadores, novilleros, picadores, subalternos, ganaderos, forcados, periodistas... Hablaremos de toros y grandes toreros. Hablaremos de miedos, éxitos y contradicciones. Cada uno se podrá preparar libremente para recibir el sacramento de la Reconciliación, que nos pone en paz con Dios y los hombres, para que podamos recibir a Jesús en la Misa. Un buen torero hace de cada instante de su vida una fuente de felicidad para los demás. Se torea con el cuerpo y con el alma; esa doble dimensión que nos hace llegar, con capote, muleta y espada, de lo humano a lo divino. “Los hombres están siempre dispuestos a la curiosidad y a averiguar …