Pamplona. Jueves 14 de julio de 2016. Lleno total.
Seis toros de Miura, presentados en los tamaños, tipos, pelajes y hechuras de la casa. Resultaron excesivamente flojos en distintos grados de manejabilidad.
Rafaelillo (añil y oro): Estocada muy habilidosa, gran ovación. Estocada caída, petición insuficiente aunque muy ruidosa y vuelta al ruedo con posterior bronca al palco por no conceder el trofeo.
Eduardo Dávila Miura (marino y oro): Buena estocada, oreja. Pinchazo, otro hondo y dos descabellos, dos avisos y gran ovación con saludos.
Javier Castaño (nazareno y oro): Estocada de entrega saliendo prendido por el pecho con el chaleco roto y descabello, aviso y petición insuficiente con vuelta al ruedo. Estocada trasera, palmas.
En la brega y en banderillas destacó Javier Ambel. Y con los palos, Alberto Zayas, Joselito Rus y, muy especialmente, Fernando Sánchez.
Los tres espadas brindaron sus primeras faenas con la montera alzada hacia el Cielo en memoria de Víctor Barrio. Dávila Mira brindó a su tío Antonio su faena al quinto toro.
José Antonio del Moral
En esta última corrida de San Fermín de 2016 se celebró la corrida numero 50 de Miura, lidiadas en otros tantos ciclos sanfermineros. Para la ocasión y, como homenaje a la ganadería de su familia, reapareció por una sola tarde el sobrino de los ganaderos, Eduardo Dávila Miura, que terminó siendo el principal protagonista de la tarde. Como también ocurrió hace años en Sevilla, Eduardo tuvo suerte y la supo aprovechar. Estupendo anduvo con el segundo toro que, sin lugar a dudas, fue el mejor ejemplar de la tarde con notable diferencia. Pero es que, con el quinto, que en principio se dejó aunque se puso muy difícil para entrarlo a matar, poco faltó para que cortara otra oreja aunque también faltaron unos segundos para que le hubieran dado el tercer aviso.
El resto del festejo resultó inevitablemente deslucido por el mal juego que dieron los demás toros aunque tanto Rafaelillo como Javier Castaño anduvieron por encima de las condiciones más o menos difíciles de sus enemigos. Ambos fueron premiados con una vuelta al ruedo. Castaño tras matar al tercero y Rafaelillo lo mismo en el cuarto.
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