Agustín Díaz Yanes: “Paco Camino es de los más grandes que ha dado la historia”

Ell director de cine Agustín Díaz Yanes estuvo el domingo 8 de marzo en la plaza de toros de Valencia, presenciando la novillada en la que actuaba un torero mexicano a quien apodera su íntimo amigo, el matador de toros Curro Vázquez. Agustín es hijo del que fuera extraordinario banderillero Agustín Díaz Michelín, quien empezó toreando con Manolete, y acabó actuando muchos años a las órdenes de Paco Camino hasta 1965, fecha en que se retiró debido a una cornada sufrida en Barcelona.

Enrique Amat
 

“Me vine a Valencia con un grupo de amigos para estar con Curro, y teníamos ilusión de ver a su torero, Emiliano Osornio. No salió bien la novillada, porque el ganado no sirvió, tuvo mucha fachada, pero dio caso juego. Con todo, Emiliano estuvo muy bien con el capote y la muleta. Es un torero que, si lo lleva Curro, es porque es bueno. Curro tiene buen gusto con los toreros. Y además, me gusta mucho venir a esta plaza”. 

Su amistad con Curro Vázquez viene de lejos

Pues desde que tenía diecisiete años. Yo soy un año mayor que Curro. Le he seguido siempre. Es un torero muy importante para mí, como lo fue Antoñete. Es un placer hablar de toros con Curro. Conoce el toro de España, de América y tiene una visión maravillosa de la tauromaquia.”

Dice Curro, que ahora no se vive el toreo como antes.

“Tiene toda la razón. Hoy se vive el toreo de otra manera. Cuanto más mayores, somos, más añoramos las cosas de antes. El toreo es una liturgia, un rito. Ahora no se habla de toros como se hacía antes. Yo era un asiduo en Madrid de la tertulia de El Trébol, en la avenida Felipe II. Asistían entre otros, Antonio Ordoñez, Paco Camino, Gregorio Sánchez, César Girón, sus hermanos Curro y Efraín y Bojilla entre otros. En aquella época, como digo, las tertulias eran fantásticas. Era muy bonito, porque para mí el toreo es una cosa más oral que escrita. Es de transmisión oral. Yo me dedicaba a escuchar y aprender. Ahora hablo un poquito más, pero siempre es mejor escuchar. Y por mi casa pasaban todos los toreros.”

Ha hablado de Antoñete.

“Antonio era un torero excepcional. A mi padre le gustaba mucho. Me llevó a ver la célebre faena del toro blanco, aquel ensabanado de Osborne. Y luego le conocí más y ya tuve una mayor relación con él a partir de la reaparición en el año 1981, cuando se vino de Venezuela. Antonio tenía prestancia, empaque, torería, fue la revolución del toreo en Madrid. Eran admirables su sentido de las distancias, el aplomo, en cómo salía de la cara del toro. Y además en una época como aquella, con una España en evolución, que había salido de la dictadura y estaba cambiando. Era la España de la movida. Fueron unos años extraordinarios.” 

 

Es hijo de Michelín, un torero de plata importante.

A través de mi padre me aficioné al toreo, aunque le veía poco. Era una vida de continua preocupación, no había medios de comunicación como ahora, que inmediatamente sabes lo que ha pasado. Había que esperar a la llamada por teléfono. Yo me acostumbraba a verlo poco, porque con Paco Camino mi padre toreaba 80 corridas en España y 50 en México la misma temporada.”

A usted no le dio por torear.

“No, porque para torear únicamente hay que pensar en el toro. Nada más, y a mí me gustaban muchas cosas, no podía centrarme solo en el toro. Mi padre no se metía en estas cosas. Él me llevaba con él a los toros. Pero luego me dejó hacer siempre lo que yo consideré conveniente.”

No por torear, pero si le dio por escribir y por el mundo del cine. Su película Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto consiguió hasta ocho Goyas de la academia en el año 1995. Una película en la que hay una gran componente taurina. Y luego en el resto de las películas que ha hecho, siempre hay un guiño a la tauromaquia.

Pues sí, es algo que me gusta. En Nadie hablará de nosotras… hay un simbólico paseíllo en el funeral del torero en el que intervienen, junto a mi padre, Curro Vázquez, Antoñete, Francisco Membrilla Pacorro, Juan Antonio Alcoba Macareno en un maravilloso cameo.”

También Victoria Abril aprendió a liarse el capote de paseo de manos de Curro Vázquez.

Sí, porque en otra escena de la película, Victoria enseña a un joven aspirante cómo se lía el capote de paseo de su marido, Juan, un banderillero en estado vegetativo tras ser cogido en Madrid. Y luego ella se lo enseña al hijo del dueño de un bar, que quiere ser torero. Curro Vázquez también aparece en el patio de cuadrillas y en el paseíllo en Las Ventas en los títulos de crédito de la película, y el Bar Ramiro, donde se desarrollan varias escenas, es un local taurino poblado de carteles y propiedad de un aficionado cuyo hijo va a debutar como novillero en Navalcarnero.”

Y ante la cama donde yace Juan (Ángel Alcázar), su marido banderillero, Victoria Abril pronuncia las dos últimas frases que le dedica en vida: “Juan, quiero dejar de beber” y “Curro Vázquez se ha retirado.”

“Curro también enseñó a andar en torero al actor Viggo Mortensen. Era para la película Alatriste, ya que quería aprender a andar como se andaba en el siglo XVI. Y yo le dije que los toreros andan muy bien y era la mejor escuela para eso. Y con Curro estuvo andando. Incluso lo llevó a la plaza.”

 

Como director de cine, tendrá alguna película preferida.

Para mí, la más completa es Torero, de Carlos Vela. Es extraordinaria. Es una película que incluso se estudiaba su montaje en las universidades de cine de Europa y Estados Unidos. Y, además, en ella se contiene parte de una actuación de Manolete en México.”

También firmó el guion de la película Belmonte

Así es, una película muy acertada de Juan Sebastián Bollaín. Lo que pasa es que era muy complicado reproducir el toreo de aquella época. El público, los petos, una etapa complicada para reproducir lo que fue el torero de esos años, por el toro, por la forma de torear. Aunque eso sí, Achero Mañas está fantástico encarnando a Belmonte. “

A usted no le atrae a hacer una película de toros.

“No, porque yo tengo otro concepto de la tauromaquia. Los toros son para verlos en directo. El toreo tiene un momento para presenciarlo, que no se puede sentir en su plenitud sin la sensación del miedo, sin la inmediatez, sin saber lo que va a pasar, sin el sentido del riesgo. Si se quitan todos estos ingredientes, no se refleja el toreo como tal es.  El toreo es una fiesta emocionante que entra por los ojos. Si un torero torea bien, el aficionado se da cuenta y ruge. El toreo es un sentimiento y una emoción muy primaria e intensa. Y si una cosa está bien, transmite a los tendidos. Tampoco tengo previsto escribir una novela de toros, lo veo muy difícil.”

  

La fiesta ha cambiado.

Por supuesto. Porque también los tiempos han cambiado. Los toreros para mí son hombres libres y son los tíos más raros que hay en la tierra. Porque para llevar la vida de torero hay que tener esa parte de rareza. También una gran inteligencia natural y unas dotes filosóficas importantes. El toro les afila el sentido de la vida, conviven con el riesgo, la responsabilidad, y además los toreros son personas que se hacen adultos muy pronto, porque ya de muy jóvenes afrontan muchas responsabilidades y están compartiendo experiencias con gente mucho mayor que ellos.”

Tendrá toreros preferidos.

José María Manzanares, padre. Alejandro Talavante, al que se cita en la película  Sólo quiero caminar, de 2008, protagonizada por Diego Luna, Victoria Abril y Ariadna Gil. Juan Ortega, Pablo Aguado y por supuesto Morante de la Puebla. Esos son de los de ahora. De los que he visto y ya no están en activo, me unía una gran amistad con Enrique Ponce. Y he admirado a otros como Ordoñez, Paco Camino, El Viti y Rafael de Paula y lo que me han contado de Manolete. “

Su padre estuvo toreando seis años a las órdenes de Paco Camino, el Mozart del toreo.

“Así es, hasta que tuvo una grave cornada en Barcelona y lo tuvo que dejar. Para mí Paco Camino ha sido el más completo con el capote y la muleta. Tenía una mente privilegiada. Era un figurón del toreo, de los cuatro o cinco toreros más grandes que ha dado la historia de la tauromaquia. Mi padre vio muchos más toreros que yo y decía que para él era Camino era el toreo pleno. Recuerdo la faena al sobrero de El Jaral de la Mira en Madrid en 1975. Yo estuve en aquella corrida con Fernando Savater y el filósofo Víctor Gómez Pin, que luego hizo un artículo para una revista de la peña El Rescoldo. Dio unos naturales extraordinarios. Aquella faena resultó excepcional.”

Sigue siendo un asiduo en los tendidos de las plazas.

“Voy a los toros todo lo que puedo. No solo me gusta quedarme en Madrid, sino que viajo cuando puedo a Sevilla, donde el otro día vi muy bien Emiliano Osorno, a Zaragoza o Valencia, donde estuve el otro día.  Me gusta visitar plazas, y disfrutar de la fiesta de los toros en muchos sitios. Con todo, el ganado que se lidia en estos tiempos no es como el de antes. El toro de antes, aunque era algo más terciado, era mucho más exigente con los toreros, que además lidiaban toros de cualquier encaste. Pero esta sigue siendo una fiesta muy grande.”

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Nacido en Valencia en 1959. Ha desempeñado su labor en diversos medios de comunicación como Radio Nacional de España, Hoja del Lunes, EL SOL, El Toreo, Toros 92, 6 toros 6, El Taurino Gráfico, El Ruedo, La Lidia, Tendido Alto y LEVANTE EMV, aquí desde 1989 hasta 2016.

Es autor de más de veinte libros de temática taurina y es comisario de la exposición permanente del Museo Taurino de Valencia.

Ha pronunciado conferencias en las sedes del Instituto Cervantes de Beirut, Amman, El Cairo, Casablanca, Almaty, Sofía y los Clubs Taurinos de Londres y Nueva York.

Desde el año 2012 dirige el Foro Taurino del Casino de Agricultura de Valencia y dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.

En la actualidad es redactor en los portales Avance Taurino y Tauroimagenplus, así como en la revista de la Unión de Federaciones Taurinas de España (UFTAE) y colabora en el programa de radio “Toros con El Soro” de Intereconomía Radio y El Remolino de Ocho TV.

Desde septiembre 2019 dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.