Víctor Manuel Blázquez dirá a dios definitivamente a la profesión el próximo día 9 de octubre en la plaza de toros de Bocairent. Un festival en el que se conmemorará el 35 aniversario de la alternativa que le dio Vicente Ruiz El Soro el 9 de octubre de 1990 en Valencia, en presencia de Enrique Ponce.

Enrique Amat
“La verdad es que es un regalo. Es el reconocimiento que me dan a una trayectoria que ha sido de trabajo, de lucha, de esfuerzo y, sobre todo, de ilusión. Es un regalo que me llega y los hermanos Martí han tenido el detalle de hacer un gran cartel en una fecha tan valenciana y tan importante para mí. Alternar con toreros como Enrique Ponce, Vicente Barrera, el Califa y Román, que son santo y seña del torero valenciano, la verdad es que es una satisfacción. Enrique fue testigo de mi alternativa, Barrera y El Califa torearon en todas las ferias. Román vino a la escuela prácticamente sin saber nada y se crió y se formó con nosotros. Y ahora, torear rodeado de toreros importantes, de amigos y compañeros pues es un regalo del cielo.”
Y le coge preparado, porque el 28 de septiembre también mató un novillo en Algemesí.
“La verdad es que sí. Fue una fiesta. Un día muy importante porque me iba a ver torear toda mi familia y también mis amigos. La pena fue el percance tan grave de Samuel Navalón, que empañó toda esa alegría y todo ese buen ambiente que había, pero esto son las cosas del toro. A ver si se pone bien, es lo más importante. Para mí fue muy bonito torear con ellos, y con alumnos que se han criado conmigo como Nek Romero y Iker Rodríguez. Y en una plaza llena con 5.000 personas y con ese ambientazo que hay en Algemesí. Me llenó de orgullo hacer el paseíllo con ellos y me sentí muy a gusto en la cara del novillo. Creo que estuve bien, hice todo lo que pude y la gente estuvo conmigo, no me puedo quejar. Y ahora me sigo preparando, y aunque me hace mucha ilusión el festival de Bocairent, uno es profesional, y tiene el sentido de la responsabilidad. Quiero y debo estar bien y más talternando con toreros tan puestos y tan importantes. Debo estar bien como profesional y también como profesor de la escuela, que es mi obligación.”
Treinta y cinco años de una carrera más que notable y que ha dejado huella.
“Bueno, a mí me hubiera gustado, lógicamente, ser figura del toreo. Cada uno es como es.Yo he luchado por ser el mejor. He dedicado toda mi vida a entrenarme, a prepararme, a estar bien. No he llegado a figura pero he toreado muchas corridas, en muchos sitios, me he sentido torero y nunca he perdido la ilusión. Esta profesión es de pelear y de luchar, lleva una carga importante de sufrimiento y renuncias, pero es la más bonita del mundo y de la que me voy totalmente contento y satisfecho. Luego en la escuela he tenido el privilegio de estar veintiocho años como profesor. Y allí he tratado de enseñar a los chavales las cosas que yo he aprendido. Las que he hecho, y las que en su momento no hice y podía haber hecho. Formarles como toreros y como personas y transmitirles enseñanzas y el respeto a la profesión. Que es lo más importante.”
En Algemesí la escuela, como siempre, protagonizó la primera parte de la feria.
“Es lo que suele ser habitual. La verdad es que es para estar satisfecho como profesor. Marco Polope debutó con picadores con gran éxito. Firmó una tarde importante, en la que cortó tres orejas y toreó a placer con ese sentimiento, ese sentido de la estética, el porte vertical y tan estetico. Yo me emocioné. Toreó con calidad y con mucha seriedad y aprovechó las condiciones de la novillada, le vi de una forma impecable.”
Y los jóvenes.
“En la clase práctica de la mañana, cumplieron en ese concurso de la Federación taurina valenciana Jorge Escamilla, Pablo Torres, Juan de Rocio y Victor Roig. Son de los más nuevos y tienen una gran frescura y muchas ganas de ser toreros. Sobre todo me ilusionó su variedad, cada uno es distinto, cada uno tiene su personalidad, que es lo más importante. Para que luego digan que en las escuelas estereotipamos a los toreros y que salen todos cortados por el mismo patrón. Luego hay muchos más chavales que están en la escuela entrenando. Y algunos, como Adrián Merenciano, que quiere ser banderillero y va muy bien con la puntilla.”
Esa mañana le hicieron a usted la jugarreta invitarle a poner un par de banderillas.
“Bueno, los chavales a veces hacen esas travesuras y me ponen en un compromiso, porque el otro día, a plaza llena y vestido de paisano, así de repente, era un trago. Pero son cosas de los chavales, que en el fondo son bonitas. Hay que responder y demostrarles que uno es capaz de hacer lo que enseña. Y también torearon de luces en las novilladas sin picadores dos de los alumnos más destacados de esta promoción. Hugo Masiá, que actuó en su tierra con un ambiente extraordinario y estuvo muy bien en los tres tercios y solventando el compromiso, que no era fácil. Torear en tu pueblo también es complicado y te pueden atenazar los nervios. Y luego Israel Guirao, que es un chaval que siempre va como dos pasos por delante de lo que le toca en cada momento y tiene mucho futuro. Aunque siempre, en esta profesión, hay que ir despacio, con humildad y con la receta del trabajo. Por eso no hay que tener prisa. Cuanto uno más hecho esté, mejor, y es que no por correr más se llega antes en esta profesión. Hace más el tiempo que la cantidad, porque la formación es la que te hace madurar y el tiempo de aprendizaje el poder llegar a triunfar.”
Treinta y cinco años de matador de toros y veintiocho de profesor de la escuela.
“Uno ve esas cifras y se da cuenta de que se va haciendo mayor. Pero estoy muy feliz, he hecho lo que más me ha gustado y me ha llenado mucho. He sido feliz en la plaza y además luego he podido formar toreros y personas. Estamos en una ciudad y una escuela con muchos chavales que quieren ser toreros. Es bonito que la escuela de Valencia sea un referente, y quiero destacar con esa labor tan importante que ha hecho Toni Gazquez por la escuela de tauromaquia. Además, en una zona en la que prácticamente no hay ganaderías, que salgan tantos toreros es para tener en cuenta.”
Y el balance de la temporada también arroja dos debuts con picadores como los de Bruno Gimeno, y Marco Polope. El punto negro fue la tremenda acogida que sufrió Daniel Artazos en Málaga.
“Estás son las cosas del toro, como lo que sucedió el otro día con Samuel Navalón. Y a mí me tocó vivirla allí. Son momentos dramáticos. Pero ya digo que son las cosas que tiene esta profesión, que es muy bonita, es maravillosa, es la más grande del mundo, pero también tiene sus riesgos. Y hay que asumirlos. Pudo ser peor y gracias a Dios esperemos que se recupere para torear y si no, para hacer vida normal.”
Y el día nueve será un hasta siempre.
“Pues sí, y tengo que dar gracias a todos los que han estado conmigo: a los amigos, los periodistas, los profesionales y tanta gente que he conocido y que les quiero y que les llevo en el corazón. Me he sentido arropado y contento y la verdad es que va a ser un día muy emocionante. “









